Petra, la maravilla nabatea. Guía completa con vídeo

Por haberme conocido, vas a ser un poco más feliz” me decía entre risas Manar mientras subía en su burrito las desvencijadas escaleras del camino que llevaba hasta el Deir de Petra. Poco sabía la gitana cuánta razón tenían sus palabras, pues, por haberla conocido a ella, y a otros beduinos de la antigua ciudad, tenía que estar visitando Petra, Jordania. Y eso, llena de felicidad a cualquier viajero. De la actualidad. O de la antigüedad.

Primera imagen del Tesoro al visitar Petra
Petra y el Siq

Fueron estos viajeros los que dieron forma a Petra. Atravesaban el desierto con sus caravanas repletas de artículos de lujo; especias y sedas de la India, incienso del sur de Arabia, perlas del Mar Rojo o la desconocida mirra; de Alejandría a Damasco, de Jerusalén a Saba, de Aqaba a Palmira, y el mejor lugar que había en el camino para descansar seguros, era la ciudad rosada.

Los nabateos, que estaban asentados aquí desde el siglo VI a.C., tras expulsar a los Edomitas, verdaderos fundadores de Petra en el VIII a.C., lo sabían muy bien. Por eso, podían permitirse cobrar un impuesto de entre el 25 y el 50 por ciento de la mercancía transportada a las caravanas que hacían un alto en Petra.

El precio por descansar en esta ciudad fortificada en mitad del desierto, rebosante de agua, no debía ser descabellado, pues la ciudad floreció con el aumento del comercio que trajo consigo la Pax Romana, al estar los nabateos anexionados al gran imperio.

Eran tiempos en que el imperio Romano ejercía un dominio total en las costas del Mediterráneo, y la riqueza de Petra iba en aumento junto a otra gran ciudad de la época, Roma.

Cañón en el desierto para llegar hasta Petra
El Siq
Fachada del tesoro de Petra
Tesoro de Petra acribillado por las balas
Tesoro de Petra de noche con luces de candeles
Tesoro de Petra de noche

Con la riqueza llega la ostentación, y los reyes nabateos no iban a ser menos. Así, el rey Aretas IV empezó la construcción del Khazneh en el siglo I a.C. Los nabateos no eran grandes arquitectos (lo suyo era la cerámica de gran calidad), por lo que pidieron ayuda a constructores helenísticos para esculpir el edificio que, además de servir de tumba real, daba la bienvenida a los viajeros, conjugando elementos arquitectónicos de diferentes partes del mundo, y que así los visitantes se sintiesen como en casa, al reconocer en parte la fachada.

El fastuoso tesoro de Petra ya era una realidad.

La obra de ingeniería fue tan revolucionaria que los sucesivos reyes y familias adineradas de Petra querían que sus tumbas fuesen igual de espectaculares, excavando las montañas alrededor del centro de la ciudad en busca del más difícil todavía, creando así el laberíntico complejo de tumbas reales.

Eran buenos tiempos para los nabateos. Pero los romanos empezaban a estar hartos de que sus productos lujosos, de primera necesidad, se encarecieran tanto por la dichosa parada en Petra, así que empezaron a buscar una solución a este pequeño problema.

Teatro romano con gitanos en burritos en Petra
Teatro romano
Beduino con camellos en Petra
Beduino delante de la Tumba de Urna
Fachadas de casas excavadas en la piedra de Petra
Calle de las fachadas

El asalto armado lo descartaron rápidamente, pues era imposible atacar Petra sin tener una gran cantidad de bajas, además de que no era buena idea atacar a pueblos que forman tu imperio.

La solución que encontraron fue más sencilla: mover las rutas comerciales.

La apertura de rutas marítimas por el mar Rojo, y una nueva vía romana por tierra de 400 km entre Bosra y Aqaba, a 40 kilómetros de la ciudad (actual autopista 15), asestaron un duro golpe a los nabateos y a la otrora gran central del comercio en el cercano oriente.

Calle principal de Petra con columnas
Calle Columnada
Calle de las columnas y templo de Petra Jordania
Templo y calle de las columnas
Beduino llevando camellos por Petra
Beduino de Petra

Empieza así un periodo de decadencia que se alarga durante tres siglos, salpicado por varios terremotos, que destruyeron parte de la orgullosa ciudad rosada. En el siglo VI, Petra tan sólo era una pequeña aldea de beduinos, en la que los cruzados hicieron alguna parada, antes de caer olvidada en las arenas del desierto.

Hasta que en pleno romanticismo del siglo XIX, un explorador suizo que hacía la ruta entre Damasco y Egipto, pasando por la actual Jordania, escuchó algo sobre unas ruinas extraordinarias en medio del desierto. Para poder acceder a las ruinas, el suizo se presentó como un peregrino que quería sacrificar una cabra al profeta Aarón, cuya tumba, suponía estaba justo tras pasar las ruinas.

Era agosto de 1812, y Jean Louis Burckhardt acabada de redescubrir al mundo Petra.

Pocos años más le quedaban al bueno de Jean Louis para contar sus peripecias por oriente próximo, pues falleció en 1817 por una enfermedad. Gracias a él, empezaron los trabajos arqueológicos y de conservación de la antigua capital de los nabateos, descubriéndose nuevas cosas cada año, y las que faltan por conocerse, pues aún queda un 80% de la ciudad por excavar y estudiar.

Columnas de la fachada del tesoro
Detalle de las columnas del tesoro
Camellos delante del Tesoro de Petra
Camellos de Petra
Chico caminando hacia el Deir Monasterio Petra
Caminando hacia el monasterio

Actualmente, Petra es una de las maravillas del mundo que más hace soñar a los que la visitamos. Caminar por el Siq a solas con tus pensamientos, viendo como el sol se cuela por los recovecos, mirando a los ojos del águila, como preludio a la esquiva belleza del tesoro, es una de esas sensaciones que hay que vivir y no se puede explicar con palabras.

Y por si la belleza del lugar fuera poca, los beduinos, auténtico alma de Petra, siguen comerciando y charlando con nosotros, visitantes extasiados por el espectáculo que custodian estas piedras rojizas.

Burrito subiendo las escaleras al monasterio de Petra
Manar subiendo al monasterio
Retrato de gitano del desierto de Jordania
Simpático gitano familia de Jack Sparrow
Chica con sombrero mirando hacia el monasterio de Petra
Monasterio de Petra

Cuántos días hacen falta para visitar Petra

Petra es un yacimiento arqueológico grande. Muy grande. Así que si tras leer este artículo y ver las fotos de Petra te ha gustado lo que has visto, reserva como mínimo uno o dos días completos para ver la antigua ciudad nabatea.

Mucha gente cree que Petra tan sólo es la fachada del tesoro, cuando en realidad es el primer monumento de los muchos que puede ver el visitante, extendiéndose la ciudad por un diámetro de 12 kilómetros.

Por eso es recomendable visitar Petra en dos días. Hay muchas rutas para conocer esta gran ciudad a pie.

Camello con turista por la calle columnada
Camello por la calle columnada

El primer día haría la ruta más típica, recorriendo el Siq desde Wadi Mousa hasta llegar al Tesoro, continuando el camino natural hasta el Monasterio, el lugar más alejado del centro de Petra. Si te quedan fuerzas, el camino sigue un poco más hasta el Best View y Really Best View, atalayas desde la que admirar la inmensidad del desierto y el monasterio desde una gran perspectiva.

A la vuelta, cogería el camino de la iglesia bizantina, llegando a las tumbas reales al atardecer, cuando mejor las ilumina el sol, y saldría nuevamente por el Siq, único camino disponible para ir andando.

El segundo día exploraría con más detalle las partes altas, haciendo una pequeña ruta por las tumbas reales, el altar del sacrificio, Wadi Farasah o Umm al-Biyara (montaña más alta en Petra, con 1180m), e incluso viendo el Tesoro desde lo alto. En el folleto de Petra se pueden ver algunos de estos caminos, y si no, preguntando a los beduinos de las tiendas, que estarán encantados en indicarte los caminos y en ofrecerte sus servicios de guía.

Para ver el tesoro desde arriba hay dos caminos. El largo, indicado en el mapa, que empieza en la zona de las tumbas reales y necesita de hora y media para ser completado, y el corto, que no está indicado en el mapa, y que es cogiendo las escaleras a la izquierda del chiringuito. Por este camino no te dejarán subir si no es con un guía, que te querrá cobrar unos 10 JD (10€).

Carro de caballo por el Siq
Carro de caballos
Turista haciendo una foto con el móvil desde el camello
Turista haciendo fotos

La visita al Monasterio de Petra, ¿merece el esfuerzo?

Si comentas con algún amigo que ya ha estado en Petra que vas a ir a visitarla, seguro que te dice que no te pierdas el Monasterio (Ad-Deir). Tu dirás que sin problema, hasta que al mirar el mapa de la ciudad, verás que está justo en la esquina opuesta del centro de visitantes.

No es que tus amigos te quieran gastar una broma, realmente merece mucho la pena la visita al Monasterio, aunque haya que subir 800 escaleras y la ruta sea considerada como dura por ser todo el tiempo cuesta arriba. Yo tardé unos 45 minutos en llegar desde el restaurante al Monasterio, haciendo paradas para hacer fotos y recobrar el aliento, así que si estás de andar un poco, no es tan duro. Lo peor, el intenso calor, por eso conviene ir con mucha agua.

Ir al monasterio es algo que sin duda nunca me perdería al visitar Petra. En el arduo camino es donde te alejarás de los turistas que sólo buscan la foto del tesoro, y la gente se muestran mucho más cercana, ya que como dicen, lo importante es el camino, no el destino.

Vista desd ela subida al monasterio
Subida al Monasterio
Monasterio o Deir de Petra Jordania con flores
Monasterio de Petra
Tienda de recuerdos en el mirador de Petra
Uno de los miradores cerca del Monasterio

Recomendaciones en tu visita a Petra, Jordania

En cuanto a la visita a Petra, hay que tener en cuenta que estás en una zona semidesértica, por lo que es muy importante protegerse del fuerte sol. Ir totalmente cubierto de ropa, como un auténtico beduino, es una buena forma de no sufrir quemaduras, y si no, echarse crema solar de alta protección cada pocas horas.

Muy importante cubrirse siempre la cabeza, con gorra o turbante, y beber mucha agua. En mi visita de un día a Petra, bebí unos 3 litros de agua. Como el calor es muy fuerte, el agua se calienta rápidamente, por lo que puedes meterle unas bolsitas de té para enmascarar su sabor, o comprar botellas de litro y medio aceptablemente frescas en muchos de los puestecitos y en las cafeterías. Su precio es normalmente de 2 JD (2€)

Dentro de Petra hay dos zonas con baños y restaurantes. La que está al lado del teatro es una cafetería donde venden ciertas cosas para picar, y la que está pasando la calle columnada, justo antes de subir al Monasterio (Ad-Deir), tiene un restaurante tipo buffet.

Tienda de regalos y comida en Petra
Puesto con regalos y agua delante de las tumbas reales

En muchos de los puestos de regalos que hay desperdigados por Petra, y en la subida al Monasterio, te invitarán al té si ven que te quedas mucho tiempo mirando sus mercancías o simplemente si intercambias unas palabras con ellos y les caes bien. El té es una señal de hospitalidad muy importante en el mundo árabe, y nunca van a esperar dinero a cambio de ser buenos anfitriones. Tan sólo buena compañía y vender alguna de sus mercancías, que ese es su trabajo.

Para recorrer el Siq hay un servicio de carruajes que en teoría es sólo para personas con problemas de movilidad, pero que en la práctica usa cualquiera que llegue a un acuerdo económico con los conductores. El precio oficial es de 20 JD (20€), pero puede depender de tus habilidades regateando, y si puedes andar, te recomiendo encarecidamente que hagas el pequeño esfuerzo de hacer el Siq caminando.

En la puerta de Petra hay unos pequeños caballos que te llevan hasta la entrada al Siq, ahorrándote sobre un kilómetro de camino. Se supone que este servicio está incluido con la entrada, pero te van a solicitar siempre una propina, que normalmente ronda los 2-3 JD (2€-3€) por 5 minutos de paseo.

Turista mirando las ruinas de Petra desde un carro
Carruaje a caballo

Dentro de Petra, una vez pasado el tesoro, empezarás a ver a muchos gitanos con pequeños burritos, ofreciéndote ir hasta el Monasterio (Ad-Deir), o acercarte a algún otro sitio. Rechaza siempre estas ofertas, pues a parte de que los animales están más que explotados (si te fijas un poco es fácil ver sus heridas y lo mal cuidados que están), el polvo que levanta sus cabalgatas estropea mucho los monumentos.

Y por último, en Petra hay muchos niños adorables que venden postales o te darán consejos para hacer la foto buena, en vez de estar en el colegio, que es gratis para todos en Jordania. Es difícil resistirse a sus juegos y son muy simpáticos normalmente, pero su lugar no está vendiendo baratijas en Petra.

Burrito con heridas en Petra
Burrito herido
Turista gordo sobre burro pequeño
Turista horondo en burrito

Ver Petra de noche

Desde hace unos pocos años es posible disfrutar de la magia del tesoro de noche. Esta visita es independiente de la diurna, teniendo que salir de Petra para volver a entrar de noche. La experiencia consiste en recorrer el Siq bajo la tenue luz de los farolillos, hasta llegar a la plaza del tesoro, donde nos espera un pequeño recital de leyendas al son de instrumentos locales, todo ello con la mágica iluminación de las velas.

Al terminar el recital, sirven un dulce té del desierto, y hay tiempo para hacerse unas cuantas fotos en este espectacular lugar antes de tener que marcharse.

Esta visita es totalmente diferente a la normal, por lo que recomiendo hacer las dos, aunque no sean precisamente baratas. Hay que tener en cuenta que de noche, puede llegar a refrescar bastante.

Gato delante del tesoro de Petra
De noche, verás muchos gatos por las ruinas
Siq y Tesoro de Petra de noche
El Siq de noche

En mi primera visita a Petra, ¿mejor verla de día o de noche?

El eterno dilema. De las 8 personas que íbamos al viaje, creo que la mitad preferíamos ver por primera vez Petra de día, y la otra mitad de noche.

Son dos experiencias totalmente diferentes. Mientras que ver Petra de día es más espectacular porque puedes visitar todo el recinto, abrasándote bajo el sol, verla de noche es una experiencia más mística. Mágica tal vez.

Yo la vi por primera vez de noche y me encantó. Pero al día siguiente, cuando la redescubrí por la mañana, hubiera preferido que mi primera visita fuera de día. Igual fue porque la emoción de verla por primera vez de noche no me dejó dormir bien, pensando en todo lo que descubriría al día siguiente.

Sea como sea, ver Petra de día o de noche es totalmente diferente, por lo que no me perdería ninguna de las dos visitas. El orden, pues como te dicte tu corazón.

Beduino tocando un instrumento delante del monasterio
De día, puedes ir hasta el monasterio a escuchar música
Petra bajo las estrellas
De noche ves las estrellas sobre el tesoro

Cosas a hacer cerca de Petra

Además de visitar la antigua ciudad, en la ciudad nueva de Petra y El-Gi se pueden hacer muchas más cosas, que no todo va a ser caminar entre ruinas.

En Petra Kitchen podemos asistir a unas clases de cocina en las que aprender, elaborándolo nosotros mismos, como cocinar algunos de los platos jordanos más típicos, como el Baba Ganuj (una ensalada de berenjena que fue mi perdición), el Tabbouleh, ensalada de yogur y pepino, sopa de trigo verde, o el imprescindible plato de pollo con arroz y curry. Una gran experiencia muy recomendable si vas con amigos.

Cocinando en Petra Kitchen
Preparando la comida en Petra Kitchen

Otra de las actividades más demandadas por los visitantes es ir a alguno de los baños árabes, ideales para relajarse tras una larga jornada caminando por Petra.

Y para los más aventureros, no puede faltar una visita a Mini Petra, la ciudad de los beduinos que hemos visto durante el día, y que viven aquí tras haber sido desplazados de la antigua ciudad nabatea, en la que está prohibido que viva nadie. Durante la visita a Petra es fácil que, si nos quedamos más tiempo de lo normal mirando sus tiendas de baratijas o compartimos un té con ellos, que alguno de ellos nos ofrezca ir a cenar a su poblado, conociendo más de cerca sus costumbres, o ir a pasar la noche allí. Todo es hablarlo y llegar a un acuerdo aceptable por ambas partes.

Beduinos sobre camellos
Camello
Tesoro entre las curvas del Siq
Tesoro escondido

Vídeo: visita Petra con Rania de Jordania

Más información

  • Cuándo ir. Las mejores épocas para visitar Jordania son en primavera y otoño, ya que es cuando menos calor hace en las horas centrales del día. En invierno puede llegar a nevar en Petra (eso tiene que ser todo un espectáculo), y en verano la temperatura es realmente sofocante entre las 10h y 14h. Normalmente la temperatura ronda los 25º-30º, bajando a los 10º-15º de noche.
    Dos veces al año hay tormentas de arena que duran 5 días, debido al calentamiento global. Ocurren en el cambio de estación cálida a estación fría, esto es, a principios de la primavera y a principios del otoño. Conviene informarse bien de cuando ocurre este fenómeno, e intentar evitarlo, ya que se ve bastante menos de lo normal (las fotos de este artículo son al final de una tormenta de arena)
  • Cómo llegar a Petra. Desde gran parte de las capitales europeas hay vuelos directos hasta Amman, capital de Jordania, con la excelente aerolínea Royal Jordanian.
    Desde Amman, tendremos que dirigirnos hasta Wadi Mousa, el pueblo al lado de Petra. Para ello podemos escoger entre autobús diario de la compañía Jett (10 JD), en taxi (precio a negociar, sobre 50JD), o en coche alquilado.
    El trayecto es todo por autopista, y nos llevará en coche alquilado sobre unas 3 horas.
  • Seguro de viaje. Jordania no es un país de la Unión Europea, por lo que es muy recomendable ir con seguro de viaje que nos cubra los imprevistos médicos o de equipaje que puedan surgir. Haz tu seguro de viajes en IATI y disfruta de un 5% de descuento por hacerlo a través de machbel.com.
  • Horario: de 6:00 a 18:00 en verano. Hasta las 16:00 en invierno.
  • Tarifas: 1 día 50 JD (50€), 2 días 55 JD (55€) y 3 días 60 JD (60€)
  • Petra de noche. Se hace los lunes, miércoles y jueves. Empieza a las 20:30 hasta las 22:30. 17 JD (17€). Es recomendable cenar antes del espectáculo, ya que al finalizar es difícil encontrar algo abierto.
  • Dónde dormir. Hotel Movenpick Petra 5*. Lujoso hotel suizo de estilo árabe situado justo en la entrada a Petra. Muy recomendable. Habitación doble con desayuno desde 100€.
  • Dónde comer. Petra Kitchen. Clases de cocina de platos típicos jordanos cerca de la entrada a Petra. 35 JD (35€) por persona.
  • Street View de Petra
  • Web oficial

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  1. Ay, qué bonita es Petra ;)
    Por cierto, que al hermano de Jack Sparrow también le tengo yo inmortalizado, je, je, aunque claro, estuve hace sólo un año y medio ;)
    Genial la foto del gato con el tesoro detrás!!
    Disfruta con los recuerdos, y supongo que a ti también te pasará eso de pensar que tienes que volver para explorar más sus rincones, o sencillamente, volver a contemplar esta joya!
    Un beso!
    Ali

    • Gracias! Me alegro de que te guste, no veas que difícil fue quedarse con “solo” 40 fotos.
      Seguro que te va a encantar cuando lo visites, es alucinante.
      Un saludo

  2. Petra es un lugar hermoso para visitar. Tiene mucho desierto y anteriormente situado en la ruta de la seda, que pasó por Rajastán en la India. Igual que Petra Jaisalmer está situado en el medio del desierto de Thar.

  3. Impresionante!!! tengo a Petra en mi lista de lugares a visitar, pero nunca imaginé que fuera tan espectacular. Sin duda viendo tus fotos, haría la visita diurna y nocturna. No sabía que pudiera verse de noche también.

    Un saludo

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