Guía fotográfica de Colombia: 5 escenarios naturales que debes capturar al menos una vez
Lo mejor que se puede conseguir de un viaje son los recuerdos y la manera más fácil de lograrlos es con una cámara.
Cualquier lugar del mundo tiene un atractivo fotográfico único, pero sin duda, Colombia tiene un sinfín de escenarios perfectos y de lo más variopintos para fotografiar.

Cámara, objetivos y el resto del equipo: cómo viajar a Colombia con este material sin problema
Un viaje de estas características va mucho más allá que unas vacaciones turísticas y es que, para poder llevar a cabo los reportajes soñados en los magníficos escenarios colombianos es necesario disponer de un equipo de lo más completo, y no solo eso, es necesario transportarlo hasta el destino en perfectas condiciones. Para ello, hay que tener en cuenta una serie de aspectos imprescindibles:
- En primer lugar, tanto la cámara como los objetivos y las baterías se recomienda que viajen en el equipaje de mano para evitar pérdidas o robos, además de por la fragilidad de estos dispositivos, sin olvidarnos de la obligatoriedad de viajar con las baterías de litio en este tipo de maletas y nunca en las facturadas. Esto también permite disponer del uso de la cámara en todo momento, incluso desde el comienzo del viaje.
- Por otro lado, se recomienda reducir e incluso evitar las escalas en aeropuertos para así minimizar el riesgo de golpes en los controles o extravíos de estos dispositivos. Por ello, lo más recomendable es sacar vuelos Madrid Bogotá directos.
- También es importante que los cristales de la cámara se adapten a la temperatura de Bogotá correctamente para evitar que haya condensación interna.
Los 5 escenarios más fotografiables de Colombia
El Valle del Cocora: palmas de cera rasgando la niebla
Un impresionante paisaje, ubicado en el corazón de los Andes colombianos, que ofrece una llamativa postal de palmeras de 80 metros de altura.
Y aquí nos encontramos con la gran dificultad de este escenario y es que lograr encuadrar estos larguísimos árboles sin que parezcan palillos en la foto es una hazaña solo apta para profesionales de la fotografía.
Pero nada imposible si dispones del material necesario. Solo tienes que utilizar un objetivo gran angular, por ejemplo un 16-35 mm. Además, el mejor momento del día para realizar estas instantáneas es a primera hora de la mañana, ya que la niebla que hay en esos momentos en esta zona de los Andes aporta gran dramatismo a la impresión y elimina las sombras que aparecen con el sol del mediodía.
Caño Cristales: el río que desafía el balance de blancos
Acostumbrados a los ríos con tonos verdes y azulados que podemos encontrar en nuestra geografía, las tonalidades rojizas y amarillentas de Caño Cristales lo convierten en una de las instantáneas más deseadas de los turistas.
Pero antes de pasar a conocer algunos útiles consejos para poder sacar estos colores al natural en una fotografía, es importante entender el porqué de estos colores en un río. Aunque la respuesta es de lo más sencilla y nada antinatural, los rojos, amarillos y verdes que vemos en la superficie del río responden a las algas endémicas que se encuentran bajo sus aguas.
Ahora bien, si quieres que estos colores salgan vivos a través de la cámara, lo más importante es disponer de un filtro polarizador circular que permita eliminar los reflejos de la superficie del agua a la vez que satura los colores de forma natural.

Parque Nacional Natural Tayrona: selva densa y luz caribeña
Se trata de una de las reservas ecológicas más importantes del sur del continente americano y sin duda la más importante de Colombia. En este lugar se aúna flora y fauna endémica, acompañadas de infinitas playas caribeñas y una selva tropical. Y aquí es donde radica la mayor dificultad para las fotografías, la gran diferencia de iluminación entre la oscuridad de la selva y la claridad de sus blancas arenas.
Para evitar un contraste que pueda estropear la foto, lo más adecuado es optar por horas en las que el sol ofrece tonos más anaranjados, como el amanecer y el atardecer, aportando así neutralidad a la luz ambiental. Además, se recomienda utilizar una velocidad de obturación lenta si se cuenta con un trípode para conseguir suavizar el movimiento de las olas contra las rocas.
Desierto de la Tatacoa: laberintos ocres bajo la Vía Láctea
Un escenario de otro mundo durante el día, pero es que por la noche, el desierto de Tatacoa, ofrece el mejor escenario para visualizar un espectáculo astronómico único, pudiendo diferenciar los distintos elementos de la Vía Láctea.
Esto permite a los amantes de la fotografía que visitan el lugar disponer de dos decorados en uno. Por el día, se recomienda buscar los patrones y las líneas guía del desierto, mientras que por la noche es necesario disponer de un objetivo luminoso para poder capturar todos los detalles del cielo.
El Páramo de Sumapaz: melancolía y frailejones
Un oasis en mitad de un páramo, un ecosistema único en el mundo, donde la niebla aporta un aura tenebrosa. Para sacar unas fotografías también únicas de este lugar, se recomienda apostar por sus plantas autóctonas, los frailejones, como protagonistas, dejando que la niebla sea la encargada de armonizar el resultado.

Humedad y polvo: los grandes enemigos de un equipo fotográfico
Pero además de enfrentarse a paisajes solo aptos para aquellos que saben sacar el máximo partido a sus cámaras, el mayor obstáculo al que hay que hacer frente procede de manera directa de la naturaleza. Y es que la humedad de la selva y el polvo del desierto pueden, no solo reducir la calidad de las fotos, sino incluso llegar a dañar las cámaras. Por ello, es conveniente llevar junto al equipo fotográfico bolsas de gel de sílice para la humedad y un paño de microfibra para el polvo. Y es que, como se suele decir, las mejores fotos son aquellas que vas a buscar, seguramente en los lugares menos esperados.






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