Siempre que pensamos en Mallorca nos viene a la cabeza los grandes hoteles en primera línea de playa, pero en las isla también hay lugares encantadores repletos de paz, donde descansar unos días alejados del mundanal ruido, y sobre todo de las aglomeraciones. Uno de los hoteles más bonitos en los que estuve en mi viaje por Mallorca fue este Petit Hotel la Victoria, una antigua ermita reconvertida en hotel y con mucho encanto.

Formentor desde Cabo Pinar









