Túnez en 9 sensaciones, encontrando las arenas del desierto

Visitar un país tan extenso como Túnez en un puñado de días apenas sirve para hacerse una idea general de cómo son las cosas por allí, pero aún así, disfrutar de un viaje por este peculiar país me produjo muchas buenas sensaciones, y alguna que otra no tan buena. Empecemos con esta peculiar lista.

Bereber del desierto

Buena seguridad

Tengo que reconocerlo. Antes de ir a Túnez tenía miedo por cómo sería la seguridad allí. Incluso llegué a plantearme rechazar el viaje de prensa al que había sido invitado, tal era mi desconfianza. Al final me pudo mi vena viajera, y menos mal, porque me encontré con un país tranquilo y seguro, donde es más fácil tener un accidente de tráfico o caerse en la ducha que sufrir un atentado terrorista. Vamos, como en cualquier otro país del mundo actualmente.

En ningún momento sentí que hubiera inestabilidad en el país, o que en cualquier momento pudiera ocurrir nada malo. Los controles a las entradas de los hoteles y aeropuertos refuerzan esa sensación de seguridad, y andando por la calle, solo, no sentí miradas extrañas. Por mi parte, Túnez me pareció un país seguro para el turista.

Jinetes demostrando sus habilidades en la playa
Jinetes demostrando sus habilidades en la playa

Amabilidad de la gente

La legendaria hospitalidad árabe también abunda en Túnez. Ser recibido con un té de menta junto a una amplia sonrisa, las bromas en español mientras paseas por las medinas de las ciudades, o el tratarte como un igual aunque seas un turista cámara en mano, hizo que durante mi corto viaje por Túnez me sintiera muy bien acogido, disfrutando de unas auténticas vacaciones de paz y relax. Algunos compañeros de viaje decían que se agradecía que los vendedores de las medinas no fueran tan insistentes como en otros países árabes. Por mi parte, en ningún momento llegaron a molestarme, y ninguna chica del grupo se sintió acosada o intimidada (aunque si les decían por cuantos millones de camellos las cambiarían ;)

Barman enseñando su bar
Barman enseñando su bar

La subasta telepática de pescado

Los mercados son unos de los mejores lugares para conocer el pulso de un lugar, pues por aquí pasa mucha gente para adquirir víveres y te encuentras con todo tipo de personas. En la turística isla de Djerba asistí a la subasta de pescado del mercado central, viviendo una curiosa experiencia, pues parece que las ventas se cierran por telepatía.

La técnica consiste en que los subastadores van mostrando el género mientras cantan el precio al que está el pescado, y los participantes hacen un leve gesto con los ojos para pujar. Todo ocurre muy rápido y casi en silencio, roto únicamente por la veloz voz del subastador. Una experiencia para vivir en persona.

Subasta de pescado en Djerba
Subasta de pescado en Djerba

Diferencias entre el norte y el sur

Túnez podría decirse que son dos países en uno. El norte es de clima mediterráneo y con un estilo que recuerda más a Europa que a África, con grandes ciudades por cuyas avenidas circulan innumerables coches. Aquí se encuentra la capital, también llamada Túnez, y se nota su influjo.

En cuanto al sur, es una extensa área influida por el Sahara, con grandes terrenos de nada, donde la vida es dura y donde es más fácil encontrarse con un rebaño de dromedarios que con un atasco de tráfico. Aquí se empieza a saborear África y, aunque haya pequeñas poblaciones, tendremos la sensación de estar adentrándonos en un vasto desierto.

Torre del reloj en Túnez
Torre del reloj en Túnez

Un país africano muy afrancesado

Que Túnez fuera una colonia francesa durante casi un siglo, hasta 1956, explica por qué en las confiterías nos encontraremos macarons y otros dulces franceses, por qué la gente se sienta mirando hacia la calle en las terrazas de las cafeterías o por qué hay tantos vehículos franceses antiguos. Además, por supuesto, de que el francés sea uno de los idiomas oficiales de Túnez, junto al árabe.

La historia influye mucho en cómo son en la actualidad los países, y en el caso de Túnez, su pasado como protectorado francés se sigue sintiendo aún hoy en día. Será que en el fondo les gusta este estilo.

Café Tunis
Café Tunis

Graneros de Tatooine

Que George Lucas copió de aquí y de allí para crear su gran epopeya espacial es algo de sobra conocido, pero nunca me imaginé que incluso usase los topónimos locales para dar nombre a sus planetas de fantasía. Así, el mundo de Tatooine de Star Wars debe su nombre y aspecto a Tataouine, una pequeña región tunecina en la que se usaron los ancestrales graneros como decorados para Mos Espa, lugar de residencia de Anakin Skywalker donde competía en las carreras de vainas.

Es cuanto menos curioso el poder visitar un decorado de película con tanta historia a sus espaldas, reconvertido en la actualidad en hotel y restaurante para turistas.

Graneros de Tataouine
Graneros de Tataouine

Pan cocinado en las arenas del desierto

La vida de los bereberes me fascina. Sobrevivir en un entorno tan duro como el desierto del Sahara requiere de una gran preparación y disponer de multitud de técnicas para aprovechar hasta el último recurso en la vida diaria. Algo tan sencillo como hacer pan se puede convertir en toda una odisea en medio del desierto, pues nadie va cargando con un horno a lomos de su dromedario.

La solución bereber para cocer pan, así como otros alimentos como cordero, es muy sencilla y elegante: enterrar el alimento en la arena, debajo de las ascuas de una hoguera. Si se trata de carne, se mete dentro de una vasija de barro. De esta forma la comida se cuece a fuego lento, resultando en un gran plato de mucho sabor.

En el pan nos encontraremos con algunos granos de arena, pero tampoco es un gran problema: con tragarnos directamente la comida, tal y como hacen los bereberes, asunto solucionado. Es imposible escapar de la arena en el desierto.

Cocción de pan en arena
Cocción de pan en arena

El frío del desierto

En el desierto hace frío, mucho frío, pero sólo de noche. Cualquiera lo diría con las altas temperaturas que se alcanza por el día, cuando el sol calienta con toda su intensidad. Pero es acercarse el ocaso, y las temperaturas descienden dramáticamente, hasta llegar a rozar casi los 0º de la noche. Esto es algo a tener en cuenta si queremos fotografiar los impolutos cielos nocturnos, o si queremos vivir la experiencia de dormir en una jaima en mitad del desierto. Hay que ir preparado para las bajas temperaturas nocturnas, pues no son ninguna broma. Eso sí, la experiencia es de esas que se recuerda durante mucho tiempo.

Jaima del desierto en la que pasar la noche
Jaima del desierto en la que pasé la noche

Los helados voladores

Cómo no, en Túnez también hay sitio para los helados, pero no para unos helados normales y corrientes, pues en el pintoresco pueblo de Sidi Bou Said los helados vuelan de mano en mano y de cono en cono danzando malabares antes de llegar a la boca de su ansioso comensal, en un auténtico número de circo que hacen las delicias de los espectadores. Para que después digan que los tunecinos no tienen humor.

Helados voladores tunecinos
Helados voladores tunecinos
Sobre Víctor Gómez

¡Hola! Soy Víctor Gómez, fotógrafo y blogger de viajes. Me encanta la naturaleza, los coches y los helados. Viajo para conocer lugares sorprendentes, únicos, e inspirarte a visitarlos a través de mis fotografías. Intento hacerlo siempre lo mejor posible, por eso practico el turismo sostenible. Acompáñame, será divertido.

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