Por qué es importante contratar un BUEN seguro de viajes. Te cuento mi experiencia

¿Viajarías a otro planeta sin un buen traje espacial y un Spock a tu lado? Pues algo parecido es lo que haces al viajar al extranjero sin un seguro médico. Vale que ni de lejos es tan peligroso viajar a otro país como ir a otro planeta, pero si descuidamos lo único que podemos cuidar (nosotros), mal vamos. Aunque goces de buena salud, uno nunca sabe cuando puede ponerse enfermo o tener un accidente. Te voy a contar algo que me pasó este año.

Hospital Gemelli de Roma

Era primavera y estaba viajando por Italia, como fue costumbre durante el 2016. Había llegado desde Bélgica un poco hinchado, nada raro, pero al tercer día en Roma seguía hinchándome. Aquello me estaba recordando a una enfermedad de riñón que tuve hasta mi pubertad. Nada grave, pero si bastante molesta cuando a mi riñón le daba por dejar de funcionar. Imagínate como puedes ponerte cuando todo el líquido que metes dentro del cuerpo no sale.

Temía que la enfermedad hubiera vuelto, así que lo mejor que podía hacer era llamar al seguro médico que tenía, y que me concertaran una visita con el médico ese mismo día. Los del seguro se armaron un lío tremendo porque me cambiaron el número de póliza al renovarme unos días antes, y tras 6 horas de llamadas con mi aseguradora (se dice el pecado pero no al pecador), dijeron que lo mejor era mandarme a urgencias de un hospital público, que siendo sábado no podían mandarme a una clínica privada.

No pasaba nada. Estaba en Italia, un país civilizado. O eso creía. Qué equivocado estaba. Tras siete horas de espera en urgencias del Hospital Gemelli de Roma y un análisis de sangre, cerca de la medianoche, por fin me atendió el médico.

Panel de la sala de urgencias

El doctor de urgencias, con sus gafas de sol, parecía muy majo por la amplia sonrisa que lucía en todo momento, pero lo que era hablar inglés, iba bastante justo, así como de conocimientos sobre el riñón. Intuí rápidamente que no era su especialidad, pero lo que ocurrió a continuación fue demencial.

El doctor me quería recetar al principio 15mg del medicamento, y yo le decía que los médicos de España, cuando me daba un brote hace muchos años, aunque pesaba más o menos lo mismo, me recetaban 75mg. En ese momento empezó un regateo chapurreado italiano, español e inglés, que se saldó con el médico recetándome 50mg, pero ni uno más. Era su última oferta.

Marché del hospital totalmente alucinado por la arrogancia del médico, que ni siquiera era nefrólogo (ni se dignó a llamar a uno de guardia), y por el mal funcionamiento de la sanidad pública italiana.

Corroboré que la cantidad de medicamento que tenía que tomar eran 75mg, y empecé el tratamiento. A los días viajé hasta Nápoles, ya que ese era el itinerario previsto y ya tenía reservado el alojamiento, pero no pude salir de él por estar recuperándome. La aseguradora, esta vez sí, me pudo enviar un nefrólogo de verdad al alojamiento, y me confirmó que hacía bien en tomar 75mg.

Vio que todo progresaba adecuadamente y me deseó una pronta mejoría.

Recepción del hospital

La semana en Nápoles fue larga, sin poder salir del apartamento, pero por fin llegó el día de volver a casa y terminar con esta mala experiencia.

A veces al destino parece que le encanta hacer bromas pesadas, y justo cuando el avión iba a despegar, el comandante de la nave nos comunicaba que el vuelo se cancelaba por la huelga de controladores aéreos franceses. De forma surrealista, tenía 5 días más en Roma cortesía de Ryanair, y una nueva visita al médico para ver que tal me recuperaba.

Esta vez sí, la aseguradora me mandó a la clínica privada. ¡Qué cambio! En media hora ya me habían hecho análisis de sangre y el especialista me estaba contando todo lo que había pasado. Le pregunté si había hecho bien al “automedicarme” con los 75mg, y me dijo que sí, que era el procedimiento normal, que ese hospital público de Roma tenía fama de estar muy saturado y de hacer las cosas a su manera.

Por fin volví a casa, una semana más tarde de lo previsto, y aprendí bastante de toda esta serie de catastróficas desdichas.

La primera conclusión a la que llegué es que incluso en Europa, donde los españoles viajamos con la Tarjeta Sanitaria Europea, es muy recomendable ir con un seguro médico de viajes privado, ya que nos ahorra mucho tiempo de espera, es mucho más posible que el médico hable inglés (e incluso español), y hay más posibilidades de que nos de un buen diagnóstico (que no todos los países tienen tan buena sanidad pública como España).

Muchos se arriesgan a viajar sin seguro médico, y posiblemente muchas veces no pase nada, hasta que ocurre algo. Yo prefiero no jugar con mi salud, que solo tengo una, y contratar un buen seguro de viajes con una compañía especializada como Zurich, con tarifas desde 1 euro al día para destinos españoles, 3 € para destinos europeos y 5 € para el resto del mundo. Por ir bien asegurado, me parece un buen precio.

Recepción de clínica privada de Roma

La segunda conclusión es que el seguro que es mucho más barato que el resto, aunque parezca una empresa de fiar, te la puede liar en cualquier momento, como me ocurrió a mi con mi antigua aseguradora. Nadie vende duros a cuatro pesetas.

Y por último, que es muy importante leer todo lo que cubre el seguro y en que cuantía. Añadidos que parecen tan superfluos como la cobertura por equipaje perdido o retrasado, o los incidente realizando deportes de riesgo, son los pequeños detalles que diferencian a un buen seguro de viajes.

Con mi experiencia te quiero hacer ver lo importante que es viajar asegurado, ya sea por Zurich Seguros (que patrocinan este artículo) u otra buena aseguradora, pero infórmate bien para saber que responden rápido cuando hacen falta y que cubren todo lo que puedes necesitar.

Más vale prevenir que lamentar.

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Sobre Víctor Gómez
¡Hola! Soy Víctor Gómez, fotógrafo y blogger de viajes. Me encanta la naturaleza, los coches y los helados. Viajo para conocer lugares sorprendentes, únicos, e inspirarte a visitarlos a través de mis fotografías. Intento hacerlo siempre lo mejor posible, por eso practico el turismo sostenible. Acompáñame, será divertido.

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  1. Estoy totalmente de acuerdo y no todas las sanidades públicas son buenas, eso varía mucho entre países. Lo que más me ha gustado ha sido el hecho de que aclarases que Zurich patrocina el post, ya que no todos los bloggers tienen el detalle de aclarar que las marcas les pagan por ello. Es otra marca a tener en cuenta. 😊

    • Hola! De la sanidad pública italiana me llevo un muy mal recuerdo, además de lenta, mala.
      Si una marca patrocina el post hay que decirlo para dejarlo claro. Zurich la conozco de los seguros de coches y dicen que es de las mejores.
      Un saludo

  2. Buenas Victor,

    Totalmente de acuerdo con lo del seguro. quizá no tanto en Europa si tenemos la tarjeta Europea (aunque muchos ni se preocupan de solicitarla…) pero en cualquier otro país imprescindible.

    Más que nada también por el riesgo de cancelaciones o perdida de documentos. Que puede ser más posible que cualquier otra cosa.

    Pero también comentar que muchas de las tarjetas de crédito disponen un seguro de viaje que cubren siempre que hayas cogido el avión con ellas. Aún pagando un poco más en las aerolineas por utilizarlas, muchos ni siquiera saben que tienen ese seguro y hacen redundancias comprando otro.

    Un saludo!

    • Hola. La tarjeta sanitaria ayuda mucho en Europa, pero aún así estás usando el servicio público y si en España nos parece lento, espera a verlo en otros países del sur de Europa.

      Tienes razón con los seguros de la tarjeta, son también muy útiles a veces, pero hay que mirar bien qué cubren y qué no, ya que la asistencia sanitaria no suele ser una de las cosas que cubren, sólo decesos y cosas más graves.
      Un saludo!

  3. ¡Hola Víctor!

    Qué mala pata tuviste en ese viaje. Yo en Europa no suelo contratar seguro, pero nunca se sabe que te puede pasar.

    Quería agradecerte tu sinceridad con los lectores y decirte ‘bravo’ por poner que es un artículo patrocinado y no vendernos la moto de que es el que tu usas y blabla…

    • Hola Marca, este viaje por Italia fue de lo más movido, pero bueno, dicen que de la experiencia se aprende, y que mejor que compartir lo aprendido con todos vosotros.
      Un saludo!