Nueva Zelanda: descubre la otra punta del mundo

Nueva Zelanda suena exótico ¿verdad? Está en la otra punta del mundo. Son las antípodas en el sentido figurado y en el literal. De hecho, hay localizaciones como Madrid, por ejemplo, que tienen su contrapartida en una de las dos islas.

Roys Peak Track
Roys Peak Track

Y por algo se tarda casi dos días en llegar. Cuando aterrizas, no sabes dónde estás, qué día es, ni quién eres.

Lo sé porque he tenido la suerte de estar dos veces en Nueva Zelanda. La primera a finales de 2013, cuando pasé tres semanas recorriendo la Isla Sur en coche. La segunda en la primera mitad de 2016, cuando tuve la enorme suerte de vivir cerca de Christchurch durante seis meses.

Todo lo que te cuenten sobre este país es poco. Es cierto que viajar hasta allí y dentro del país no es precisamente barato. Pero lo que te ofrece a cambio es tan deslumbrante que el esfuerzo habrá merecido la pena.

Te lo prometo.

Milford Track

La primera vez que escuché hablar de la mundialmente famosa Milford Track fue durante mi primer viaje a Nueva Zelanda.

Es lo que los neozelandeses o kiwis, cariñosamente, llaman una Great Walk: un recorrido de varios días pernoctando en cabañas en medio de la nada. La Milford Track es, con diferencia, el paseo más popular, y las reservas se agotan tan pronto como el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda facilita el acceso.

Esta es una caminata de 4 días y casi 54 kilómetros en la que exploras algunos de los paisajes más antiguos y hermosos de Nueva Zelanda. ¡Y es que no hay nada más remoto que Fiordland!

Podría escribir durante días sobre esta caminata pero tan sólo te diré una cosa: no hay nada más relajante y maravilloso que tener dos preocupaciones al día, andar por un entorno de ensueño y confiar en que no caiga el diluvio universal (Fiordland es una de las regiones más lluviosas del mundo).

Sé que te dejo con la intriga pero seguro que me agradeces haberte dejado con la miel en los labios cuando estés haciendo esta caminata.

Ruta de Milford Track
Ruta de Milford Track en Nueva Zelanda

The Catlins

Nueva Zelanda conserva algunos destinos casi casi secretos. No te voy a mentir. Es más, antes de empezar a planear viajar allí, nunca había oído hablar de los Catlins.

Por suerte para mí, y a pesar de que tenía grandes expectativas puestas en los Catlins después de leer mucho, estuvieron totalmente a la altura de mis expectativas. O incluso más.

Aunque no es una región tan espectacular a primera vista como otros lugares en Nueva Zelanda, los Catlins ocultan un montón de tesoros que están esperando a que los explores. Tendrás que ir más allá de la superficie para empezar a enamorarte. Pero una vez que lo hagas, caerás rendido a sus pies.

Estas son algunas de las pequeñas (y grandes) cosas que te encantarán de los Catlins y que te harán querer volver una y otra vez.

Si buscas el mejor rincón del mundo para relajarte y disfrutar de un poco de paz y tranquilidad en un lugar magnífico y hermoso, dirígete hacia el sur. Más al sur.

A pesar de que los Catlins no tienen los lagos alpinos de color turquesa, como Lake Pukaki, o las enormes montañas que puedes ver en muchos otros lugares de la Isla Sur, su fisionomía es realmente hermosa. Como siempre, a su manera.

Y por si fuera poco, tienes varias caminatas que llevarán por exuberantes y frondosos bosques en los que descubrirán cascadas fantásticas, como por ejemplo las Purakaunui Falls.

Los Catlins son ese sueño que crees que nunca se hará realidad.

Cascada de The Catlins
Purakaunui Falls

Tongariro Alpine Crossing

Decía Boromir que “No puedes simplemente caminar hacia Mordor”.

O sí, porque es posible hacerlo en Nueva Zelanda. Sin embargo, no hay nada sencillo al respecto, ni debes tomártelo a la ligera.

Y aprovecho para advertirte que el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda describe la caminata como “desafiante” y que debes tener un “nivel razonable de aptitud” para llevarla a cabo.

Lo he dicho antes, y lo diré de nuevo. Los kiwis no exageran, de hecho, su definición de “difícil” es muy diferente del resto del mundo, en el sentido de que son más duros y hechos de cosas más duras que tú y yo. Así que cuando DOC describe una caminata de Nueva Zelanda como “desafiante”, es mejor hacerles caso.

No te voy a engañar: es duro y tienes que estar preparado para ello. Esos 19,4 kilómetros no son moco de pavo, ni mucho menos.

Pero lo que te rodea es Mordor. Con eso lo digo todo.

Tan sólo una recomendación: no cometas el mismo error que yo y evita ir en Semana Santa. Es una de las pocas fechas en las que la ruta se llena de gente. Y Nueva Zelanda no es un país que se caracterice precisamente por las hordas de turistas.

Parque Natural de Tongariro
Parque Nacional de Tongariro

Moeraki Boulders

Encontrarás los Moeraki Boulders a media hora al sur de la ciudad de Oamaru, en un pequeño pueblo de pescadores llamado Moeraki. Allí, en Keokohe Beach, puedes disfrutar de una de las maravillas naturales más increíbles de Nueva Zelanda, los Moeraki Boulders.

¿Y qué son esas piedrecillas en la playa?

Casi perfectamente esférica, cada roca pesa varias toneladas. Algunas miden hasta dos metros de altura… Casi nada.

La leyenda maorí dice que los cantos rodados son calabazas gigantes y cestas de anguilas. Según sus creencias, aparecieron a orillas de esta playa hace cientos de años por culpa de un naufragio que se produjo en la canoa de vela Arai-te-uru. Se dice que las rocas, que se extienden más allá de Shag Point, son los restos petrificados del casco de la canoa y que una península cercana es el cuerpo del desafortunado capitán del barco.

Geológicamente hablando, los Moeraki Boulders están formados por barro, limo y arcilla, todo ello cementado por la calcita. Se especula con que se formaron hace unos 65 millones de años y fueron creciendo lentamente, al igual que una perla, durante aproximadamente cuatro millones de años. En este punto, se formaron grandes grietas, llamadas septaria, que se llenaron de calcita, dolomita y cuarzo. A su alrededor, el suave barro que los envolvía era originalmente parte del lecho marino. El mar, junto con unas condiciones climatológicas salvajes, se ha ido dedicando con el paso del tiempo a desenterrar lentamente las rocas de las profundidades de la arena.

En cualquier caso, es un lugar que no te dejará indiferente.

Piedras de Moeraki Boulders
Moeraki Boulders

Rotorua

La actividad volcánica es el principal atractivo de esta zona. Géiseres, piscinas de barro en ebullición, rocas de colores surrealistas. Cerca de Rotorua, en el valle de Wai-O-Tapu, encontrarás cualquier cosa que esté relacionada con los volcanes.

En realidad, es muy extraño. Vas conduciendo tu coche (o un clásico entre los viajeros, tu autocaravana) mientras observas colinas verdes y onduladas salpicadas de árboles en las que las vacas y las ovejas pastan alegremente a lo lejos. Podrías estar conduciendo por la campiña británica…

Una campiña británica en la que alguien ha dejado abierta la puerta trasera del infierno, y por la que sale el azufre. No debería extrañarte, por tanto, que muchos de los rincones de la zona tengan un nombre relacionado con Lucifer y sus dominios.

Por desgracia, el otro elemento intrínseco a la actividad volcánica trae consigo es esa maravillosa fragancia a huevo podrido que el azufre impregna por todas partes. Aunque no salga en tus fotos, será algo que no olvidarás fácilmente.

Paisaje volcánico de Rotorua
Paisaje volcánico de Rotorua

Abel Tasman Coastal Track

El Abel Tasman National Park te sorprenderá por sus impresionantes playas de arena dorada, acantilados escarpados y un montón de focas. Es un destino especialmente popular entre los locales y los viajeros, especialmente durante el verano (enero y febrero, recuerda que estás en el hemisferio sur).

Muchos, entre los que me encuentro, elegimos descubrir el parque recorriendo los casi 49 kilómetros de la clásica Abel Tasman Coastal Track.

Es, quizá, la Great Walk más fácil, pero no por ello la menos espectacular. Al contrario. El hecho de ir andando por la costa cambia totalmente la perspectiva montañosa del resto del país.

Resultará ser totalmente diferente a otras caminatas que hagas y te enseñará paisajes que recordarás para siempre. Es más, mientras escribo esto, tres años y medio más tarde, mi corazón me pide volver, de nuevo.

Y si no tienes tiempo de caminar por el parque durante cuatro días, no pasa nada. Pero no te lo pierdas o te arrepentirás.

Vista de la Abel Tasman Coastal Track
Vista de la Abel Tasman Coastal Track

Farewell Spit (Golden Bay)

Justo en la punta de la Isla del Sur de Nueva Zelanda se encuentra la Golden Bay: una zona remota y poco visitada en la que se encuentra Farewell Spit, una playa de 26 kilómetros de largo que una vez se extendió hasta la Isla Norte.

Hoy en día, un mayor nivel del mar ha borrado por completo ese puente terrestre. En su lugar puedes observar, y recorrer, esta estrecha franja de arena. En realidad, es una inmensa duna de arena que contiene un humedal de gran importancia para la migración de aves. De hecho, aunque no seas un experto ornitológico, te impresionará la gran variedad de aves migratorias que puedes observar a simple vista.

Sin embargo, me extrañaría que no te alucine aún más el paisaje. La mayor parte de la playa no está abierta al público, ya que es zona protegida, pero sí que puedes caminar a lo largo y ancho de los primeros 2,5 kilómetros de playa y echar un vistazo a las dunas.

¿Y lo mejor de todo? No habrá nadie a tu alrededor.

Playa de Farewell Spit
Playa de Farewell Spit

Hooker Valley Track en Aoraki / Mount Cook

No será la primera vez (ni la última) que te recomiende esta caminata.

Dos razones me llevan a ello. Uno: porque la caminata te permite ver Mount Cook (o Aoraki como la conocer los maoríes), la montaña más alta de Nueva Zelanda. Y dos: porque al final de ella te encuentras con un lago glacial lleno de icebergs en un entorno absolutamente espectacular.

En general, la caminata es muy sencilla y no deberías tener ninguna dificultad en hacerla a tu aire. En la primera parte cruzas varios puentes colgantes sobre el río Hooker. Uno de ellos es particularmente impresionante y no apto si sufres de vértigo.

La segunda mitad te adentra en Hooker Valley, y te va regalando algunas vistas fantásticas del Monte Cook. Seguramente no podrás evitar pararte a hacer fotos una y otra vez.

La pista de Hooker Valley termina en el lago Hooker Glacier, donde normalmente se pueden encontrar algunos icebergs del Glaciar Hooker flotando mientras Mount Cook se asoma majestuoso en el fondo.

Es un sitio único en el mundo con una magia especial que no te puedes perder.

Panorámica de Mount Cook
Panorámica de Mount Cook

Coromandel Peninsula

En un país famoso por sus grandes caminatas, la Coromandel Peninsula no se queda corta.

Por ejemplo, la famosa calzada costera de Coromandel une Fletcher Bay y Stony Bay mostrándote las mejores vistas costeras así como unas vistas impresionantes del Monte Moehau. Un poco más al norte se encuentra el Muriwai Coastal Walk, que conduce hasta el promontorio del camping Port Jackson situado a orillas del mar.

Sin embargo, la caminata obligada de la zona es la que te conduce hasta la famosa Cathedral Cove. Para llegar al inicio del sendero deberás partir de la pequeña población de Hahei y seguir las indicaciones hasta un aparcamiento de visitantes. El camino, flanqueado por arbustos nativos, serpentea a lo largo de la costa y ofrece unas vistas impresionantes hasta tu destino final: una cala escondida que tan sólo se ve desde el mar.

Cathedral Cove es un lugar difícilmente descriptible y disfrutarás, sin duda alguna, en su mayor esplendor a primerísima hora de la mañana. Si madrugas, conseguirás dos cosas: disfrutar de la mejor luz del día y tener la playa para ti solo. Es un lugar tremendamente popular que se llena de gente enseguida.

Playa oculta en Coromandel Peninsula
Playa oculta en Coromandel Peninsula

Nueva Zelanda es un gran destino que hará que tengas un viaje muy muy especial en el que conseguirás imágenes difícilmente replicables en otros rincones. Tengo la sensación de que ya estabas convencido antes de leer este artículo. Pero ahora que has visto algunas fotos y has leído más al respecto, confiésalo…

¿No te ha entrado el gusanillo de ir?

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  1. Al leer Nueva Zelanda lo primero que se me ocurre es paisajes y locaciones tipo El Señor de los Anillos, no se si sea la única persona, pero supongo que con esos lugares (como en las fotografías) no se me viene mas que mágicos destinos a mi cerebrito. Excelente! Gracias por compartir. Saludos des Venezuela.

    • Hola Rizog,
      Tu imaginación no te juega una mala pasada. Aunque parezca mentira, Nueva Zelanda, tiene esos paisajes que aparecen en las películas. Las fotos que pude hacer allí son buena prueba de ello. Me alegro de que te haya gustado el artículo. Gracias por tu comentario.