La experiencia de viajar con un blogger

Desde hace ya unos años está de moda abrir blogs (con sus correspondientes perfiles en redes sociales) para conseguir notoriedad, seguidores, visitas, suscriptores y demás, cosa que no deja de ser otra forma de hacerse algo así como “famoso” a través de Internet o, al menos, de compartir conocimientos, habilidades y experiencias focalizadas en temas concretos. Hace diez años no había mucha gente que supiera lo que era un blogger. Ahora todo el mundo quiere serlo o salir con uno (hablando en términos de género no marcado).

Bloggers degustando vinos
Bloggers degustando vinos

¿Qué hacen los bloggers de viajes? Principalmente viajar (bueno, y luego escribir todo lo que han visto y experimentado, montar vídeos, asesorar, hacer fotos, procesarlas y un largo etcétera). Suelen ser alérgicos a la rutina, así que tratan de huir de ella por cualquier medio y no se cansan de planear viaje tras viaje. Además, se pican entre sí, a ver quién ha pasado más días del año fuera de casa.

Y, para ser curtidos viajeros, o se marean muy fácil en cualquier medio de transporte, o les cuesta dormir, o sufren de vértigo o alergias, o les pasan cosas que cualquier otra persona archivaría en el cajón de “no compatible con desplazamiento alguno”.

Eviña (Una Idea un Viaje) haciéndose un selfie con un Sadhu nepalí
Eviña (Una Idea un Viaje) haciéndose un selfie con un Sadhu en Nepal

Anotado todo esto, hay que decir que, en general, los dos principales estilos de viaje con un blogger son:

1.- De forma privada (o modo blogtrip OFF): Vosotros os apañáis el viaje (el blogger + tú + quizás otros acompañantes). Cómo, cuándo, cuánto, dónde, durante cuánto tiempo, con quién… Lo que sería un viaje al que, quien más quien menos, todos estamos acostumbrados, ya sea en pareja, en familia, con los amigos… En este caso, el blogger se comporta normalmente, con sus rarezas o extravagancias particulares (en las que nos podremos sumergir en este otro artículo), pero sin dejar de actuar cual humano común y corriente.

2.- En modo blogtrip ON: Aquí, la persona que creías conocer desaparece. Para que te hagas a la idea, es como ver a Bruce Banner transformado en Hulk, pero no en el sentido de incontenible fuerza verde destructora, sino más bien en el de una mezcla de niño hiperactivo curioso que todo lo quiere ver, tocar, saborear y experimentar; y de persona con una alarmante adicción al Wi-Fi.

Hay que tener en cuenta que un blogtrip, por definición, es punto de reunión “blogueril”, lo que significa que lo que prima es el modus operandi de los bloggers y, al mismo tiempo, que de lo único que vas a oír hablar esos días que dure la experiencia será de… ¿Lo adivinas? ¡SEO! Vale, y viajes.

Bloggers compartiendo la experiencia de recoger manzanas en Gijón para hacer sidra
Bloggers compartiendo la experiencia de recoger manzanas en Gijón para hacer sidra

Por otra parte, los bloggers suelen conocerse de antemano, aunque sea a través de las redes sociales, y si no, hacen piña con bastante facilidad, así que no te deprimas si ves que todo el mundo coleguea y tú te quedas solo en una esquina.

Acéptalo, eres el marginado.

Con suerte, habrá otros acompañantes de bloggers que se sientan como tú y acabaréis juntándoos entre vosotros también, o quizá algún subgrupo de bloggers se apiade de ti y te adopte como mascota (pero ¡cuidado!, porque podrías acabar siendo su sherpa, y te aseguro que no quieres tal cosa). Si nada de lo anterior sucede, a una mala, siempre te quedará el móvil.

En lo que al viaje en sí respecta, deberás tener cuidado siempre que la actividad a desarrollar esté relacionada con comida. El mejor consejo que te puedo dar es ¡¡¡NO TOQUES NADA!!! No hasta que los bloggers hayan acabado de hacer sus fotos, con el plato un poco girado así, el tenedor colocado asá, un flash por aquí, alguien sujetando una cuchara por allá, otro haciendo que bebe, otro más simulando que come.

Blogger cocinándose su propia comida (Avistu de Viajablog)
Blogger cocinándose su propia comida (Avistu de Viajablog)

Si los platos tienen una presentación artística, mentalízate de que empezarás a comerlos cuando estén fríos. Y no pienses que porque los demás tengan un plato igualito al tuyo vas a poder comer tranquilamente, dado que es más que probable que (mira tú qué coincidencia) la presentación que te han puesto a ti ha quedado mejor, o estás en un lugar en que la luz hace unas filigranas maravillosas que resaltan la belleza intrínseca de las gotas de aceite de oliva que titilan doradas en el reflejo de tu copa de vino. Un momento irrepetible.

Y tú con hambre. Eso sí, del mismo modo que te digo que no toques nada antes, no bajes la guardia y lánzate al plato en cuanto veas que se cansan de las fotos, porque no debes olvidar que si tú estás famélico, ellos lo están más. Y son voraces (también es cierto que lo que nunca falta en un blogtrip es comida).

Por otra parte, mentalízate de que seguramente durmáis más bien poco a lo largo del viaje, sobre todo si está mal organizado, cosa probable, lo que puede hacer que se tensen los nervios y los asistentes se cierren en sí mismos. Aprovecha siempre que se te presente la oportunidad y échate un sueñecito, porque nunca te sobrará.

Fotógrafo fotografiado
Fotógrafo fotografiado

Durante los días que dure la experiencia, piensa que los bloggers pasarán cada minuto subiendo a las redes sociales (¡a todas y cada una!) fotos, vídeos y comentarios, compartiendo lo que pongan sus compañeros de blogtrip, respondiendo a otros comentarios o preguntas o lo que sea. Y acabarán hablando más a través de Twitter, por ejemplo, que entre sí de viva voz, aun estando todos en el mismo lugar a la vez.

No obstante, es igualmente verdad que suele haber buenas vibraciones entre bloggers y cuentan historias y anécdotas muy variopintas que te abren los ojos a un mundo exento de los estereotipos culturales y sociales a los que estamos acostumbrados (a cada uno los que le toquen) y te permiten cultivar un poquito más de fe en la humanidad. Gracias por eso a todos los bloggers de viajes :)

Cada persona es un mundo y lo mismo ocurre con los bloggers, los hay de todos los tipos y cada uno responde de una manera concreta a una misma situación. Aun así, por lo que he visto, tienden a preferir viajar ligeros de equipaje, su obsesión con la cobertura y el Wi-Fi se perfila patológica y son seres libres que no quieren complicaciones absurdas, sino experiencias memorables.

Compartiendo la experiencia de navegar en barco por Cádiz
Compartiendo la experiencia de navegar en barco por Cádiz

Eso sí, por la naturaleza de sus pasiones viajeras y su naturaleza “culoinquieta”, en cuanto puedan se irán de viaje (y esto va especialmente dirigido a cualquier persona que tenga intención de mantener una relación sentimental con un blogger, en femenino o masculino) con o sin ti. Ten en cuenta, además, que la mayoría de blogtrips no aceptan bloggers con acompañante.

Si eres una persona que tiende al control, la desconfianza y los celos, plantéate muy mucho si quieres pasarte una o dos semanas cada pocos meses rastreando al minuto todos los movimientos de tu pareja.

En resumidas cuentas, si un blogger te propone alguno de sus planes (tanto con el modo blogtrip ON como OFF), apúntate al menos para probarlo una vez. ¡Es toda una experiencia! Pero ten cuidado no se te vaya a pegar la fiebre viajera, porque te convertirás en uno de ellos y no hay vuelta atrás ;)

Jordi Canal Soler enseñando sus fotografías a niños de Túnez
Jordi Canal Soler enseñando sus fotografías a niños de Túnez

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Sobre Nina
Nací con un libro bajo el brazo y mi mayor deseo es compartir mi pasión por todos los relatos alguna vez imaginados. I was born with a silver spoon full of stories in my mouth and my greatest wish is to share my passion for every story ever imagined.

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  1. jajaja…muy buen articulo! Nos ha encantado! Somos una familia de viajeros “Bloggers” y los 3 estamos enviciados a curiosear para escribir y como tu has dicho “adictos al wi-fi”…

  2. Saludos desde Colombia.
    Quiero dejarles una recomendación a los viajeros del mundo para hacer turismo en mi país.
    Lamentablemente nuestro país goza de la mala fama del narcotrafico, que es sus tiempos no les voy a negar que fue desastroso para la imagen de Colombia. Afortunadamente las cosas fueron cambiando y hoy estamos gozando de un turismo como nunca lo habíamos vivido.
    Cartagena y Santa Marta son los destinos por excelencia para los turistas que buscan playa, sol y arena.
    Santa Marta ademas ofrece a los turistas el encuentro directo con la naturaleza, los paisajes envidiables y el contacto directo con las tribu indígenas que conviven con las Samarios.
    Quiero ademas recomendarles una cabaña en El rodadero que hospeda principalmente a grupos de amigos o familiares. Los datos de la cabaña pueden encontrarlos directamente aquí: http://www.solpalmar.com.co
    Espero que vengan pronto a nuestra Santa Marta querida y visiten El Rodero.