Dubai, un futuro imposible de creer
Uno no viaja a Dubai para ver majestuosos paisajes ni para zambullirse en su historia milenaria. Viaja a esta ciudad en mitad del desierto con un único objetivo: conocer cómo es una ciudad del futuro.
Sin coches voladores, sin máquinas de teletransporte, pero sí con una seguridad y con una calidad de los alimentos que recuerdan a las películas de Star Trek. Todo salpicado de rascacielos, a cada cual más ingenioso, y con población de todos los colores y vestimentas que te puedas imaginar.

Como dice Derek Sivers, un empresario metido a filósofo, Dubai es como la cantina de Star Wars. Un sitio donde todo el mundo se encuentra, pero pocos se quedan a vivir durante muchos años.
Igual que Han Solo, me aventuré a visitar Dubai en misión comercial. No se me ocurre otra manera mejor de visitar esta ciudad del futuro. Con una gran feria de negocios durante esos días, con reuniones con empresarios e inversores que operan desde allí.
Desde la parte de negocios, algo de lo que hablo en mi otro proyecto, VictorGomez.pro, quedé fascinado. Este sí es un sitio con libertad y facilidades para que los negocios florezcan, dando más beneficios a los ciudadanos de la propia ciudad y de todo el mundo. Un lugar donde la libertad económica muestra lo bien que funciona para elevar el nivel de vida.
Y sí, ahora me hablarás de los albañiles en regimen de semi esclavitud que han construido todos estos edificios. Sé que están ahí, tengo amigos que incluso les han entrevistado, y es un gran problema, pero solo te invito a pensar en estas dos cosas. Cómo estarían esas personas en su propio país, que han emigrado a otro para trabajar todo el día, y si crees que eso es algo que se va a mantener en el tiempo o acabará desapareciendo por elevar el nivel de vida general.


Volviendo al tema de los negocios, desde que aterricé en Dubai noté que aquello era distinto. Tan pronto como te ponen el visado en el pasaporte, te lo devuelven con una tarjeta SIM gratuita durante un día. Pedir el taxi que te va a llevar al alojamiento a través de la app que gestiona todo no es nada del otro mundo. La pequeña diferencia es que aquí te recoge un Lexus con asientos de cuero.
Esa es la tónica general en Dubai. Calidad premium y lujo a precios medios en España y Europa. Todo cuesta lo mismo, pero tu satisfacción es mucho mayor. Un truco de magia que no sabes lo bien que te hace sentir hasta que lo pruebas. Como anécdota, al visitar el primer supermercado (algo que me encanta hacer en todos los países para ver qué cosas raras me encuentro), aluciné con la sección de frutas y verduras.
Lechugas, fresas, moras (de comer), brocolis y demás con una frescura, un olor, una prestosidad que ojalá la viera a diario en Asturias, lugar donde por otro lado tampoco es que tengamos baja calidad culinaria. Pero es que en Dubai es aún más alta.
Este solo es un ejemplo. Con los restaurantes, ocurre lo mismo. En todos puedes comer bien, con precios a partir de 5€ hasta lo que quieras pagar. Lo que hace diferente a Dubai de otros lugares del mundo, es que aquí tienes todas las gastronomías del mundo a tu disposición.


Por supuesto no me olvidé de caminar algo por la ciudad, visitando tres lugares emblemáticos: el Burj Khalifa y Dubai Mall, Marina Dubai, y la zona histórica.
Visitas breves que puedes hacer en un par de horas tras terminar las reuniones de negocios, un stop over de avión, o en una visita de 2 o 3 días.
En todas estas zonas me sentí como en un escenario de Instagram de lujo. Muy similar a como me sentí en Rodeo Street, en Los Ángeles, o como te sientes al pasear por Mónaco.
La única diferencia es que en Dubai es todo mucho más grande, mucho más moderno, mucho más árabe. Por este último detalle, la hospitalidad es tan alta. En todos los lugares están buscando que estés a gusto, que te sientas bien, que disfrutes del momento.
El pueblo árabe está acostumbrado a vivir en un lugar tan inhóspito como el desierto, que saben que todo sufrimiento que puedan evitar es bienvenido, y agradecido. Supongo que por eso han creado estas ciudades tan cómodas, seguras, tan del futuro.
Dubai no es una ciudad como Roma, ni como Madrid o Praga, ni tampoco lo pretende. Es un referente de cómo ven el futuro de la humanidad, con grandes edificios, mucha comodidad, muy buena atención, y donde todos pueden estar tranquilos. Tan solo tienes que fijarte en lo despacio que camina la gente para darte cuenta de que aquí, el estrés, no es la tónica general.
Lo común es la tranquilidad, el disfrute de las conversaciones en una terraza, el conectar con otras personas, el soñar dónde podemos llegar como humanidad si nos unimos por hacer de este mundo un sitio mejor, mientras nos aventuramos a viajar a otros planetas.






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