Conos en Escocia, retrato de una invasión

Hoy me desperté desvelado por una horrible visión que no para de rondarme por la cabeza desde que volví de Escocia: sus conos (y no, no estoy en un teclado sin ñ). Los había por todas partes, como si de una epidemia se tratase. Y lo peor de todo es que esta es una invasión de clones: siempre tienen la misma forma conoidal, el mismo color naranja intenso, la misma franja blanca reflectante, la misma horripilante base negra, el mismo buen estado de conservación. Un escalofrío recorre mi cuerpo sólo de pensarlo. El misterio de los conos es incluso mayor que el del monstruo del Lago Ness, y para ello me remito a las pruebas que recogí.

Conos en Escocia, Reino Unido
Cono a la entrada de las Highlands

En Glasgow sabía de la existencia de una estatua, la del Duque de Wellington, cuya cabeza está coronada por un cono para burlarse de este odiado personaje. Creía que esto era algo anecdótico y tan sólo una broma de sábado noche que lleva durando muchos años, pero según visitaba la ciudad, lo de menos era la estatua con el cono. En medio de la calle, en un rincón oscuro de un callejón, delante de una tienda, encima de una cabina, incluso en los pasillos de los supermercados, me encontraba conos por todas partes, lo que no hacía sino avivar mi incipiente temor por estas “inocuas” señales de tráfico.

Según recorría el país era más que evidente la pandemia, hasta llegar al punto conspiranoico de parecer una invasión. En cualquier carretera los conos se veían a cientos, como si el asfalto fuera su alimento preferido. Son infinitamente más numerosos que las cabinas de teléfono rojas, otro de los grandes misterios de la isla. Pero incluso fuera de los caminos de asfalto te encuentras más conos de los humanamente tolerable. La entrada a las Highlands está presidida por uno de ellos, la rotonda del parking del Castillo de Eilean Donan luce con orgullo uno de estos monolitos naranjas, en los sótanos del Castillo de Stirling se refugian algunos de estos abyectos trozos de plástico, incluso dentro de templos tan venerados por los escoceses como son las destilerías de Whisky te encuentras fabulosos ejemplares, que te hacen plantearte que quizás este sea el secreto de su bebida estrella. Para comprobar su gran número, basta con la siguiente prueba empírica que yo mismo realicé: mientras conduces por cualquier carretera escocesa, prohíbele hablar a tu copiloto hasta que veas el siguiente cono. Seguro que va a estar en silencio menos de 5 minutos, tal es su cantidad.

Conos en Escocia, Reino Unido
Ejército de conos
Conos en Escocia, Reino Unido
Cono, uno más en la familia
Conos en Escocia, Reino Unido
En el sótano del Castillo de Stirling
Conos en Escocia, Reino Unido
Cono en destilería de Whisky
Conos en Escocia, Reino Unido
Cono en el supermercado

Pero hay que tener cuidado, aunque a simple vista parezcan todos iguales, se pueden diferenciar por su hábitat. Así, los conos más intrépidos los veremos viajando en camiones, a los fiesteros en las destilerías, a los tímidos en los callejones más oscuros, y a los peores, los cabecillas de la invasión, en mitad de cualquier calle, orgullosos por su nuevo terreno conquistado mientras la gente pasa a su lado sin ni siquiera atreverse a tocarlos. Tan sólo los borrachos y los estudiantes, de noche y en grandes grupos, se atreven a tocar y a coger a estas criaturas. Los trabajadores de las carreteras no cuentan, pues se dice que están controlados mentalmente por ellos, como bien señala esta prestigiosa web que explica claramente cómo es la invasión de los conos. Del gobierno no podemos fiarnos, ya que está comprado y les rinde pleitesía con obscenas muestras de arte y leyes que prohíben su manipulación.

Conos en Escocia, Reino Unido
Robando agua
Conos en Escocia, Reino Unido
Conos tras una inexpugnable cinta roja
Conos en Escocia, Reino Unido
Conos aplastando una gasolinera
Conos en Escocia, Reino Unido
Conos atracando un banco
Conos en Escocia, Reino Unido
Viajando en barco

Aquí no termina esta espeluznante realidad, pues desde hace unos pocos años se está viendo en Escocia una nueva subespecie aún más peligrosa: el cono amarillo. Parecen inofensivos por ser más pequeños, pero ésta es su gran arma. Se hacen valer de su vistoso colorido y menor tamaño para invadir uno de los últimos lugares que les quedaban por conquistar: nuestras casas. Son tan fáciles de transportar que nuestros hijos juegan con ellos y los cogen sin ningún miedo, ignorando el gran peligro que ésto supone.

Conos en Escocia, Reino Unido
Niña poseída por un cono amarillo
Conos en Escocia, Reino Unido
Abducido por los conos
Conos en Escocia, Reino Unido
Los conos están acabando con los pingüinos
Conos en Escocia, Reino Unido
Cerrando una carretera
Conos en Escocia, Reino Unido
Cono disfrazado de helado

Ya hay claros indicios de que tal cantidad de conos en Escocia sólo puede ser el inicio de una invasión. Hace años, un hombre intentó tener sexo con uno de ellos, en una valiente muestra de interrelación entre especies. Otros, sumisos ante la implacable estrategia de los conos, han fundado la Traffic Cone Preservation Society, una organización que vela por su bienestar, en un claro intento de ganarse el favor de los conos supremos. En los cementerios escoceses veremos gran cantidad de obeliscos y pirámides, símbolos masónicos por excelencia, que no dejan de ser monumentos venerando la angularidad de las formas conoidales.

Dicen que en Reino Unido hay 1,3 millones de conos. Llegaron a Estados Unidos en 1914 y se introdujeron en las islas británicas en 1958. Estos siniestros sombreros de bruja naranjas han tenido unas cuantas décadas para irse apropiando poco a poco de las carreteras y de los espacios públicos escoceses. Son pocos los que se han dado cuenta de esta conspiración, aunque se rumorea que el hombre más rico de Escocia es su fabricante, que no deja de ser un mero títere en esta conquista silenciosa. Hace años Lucasarts ya intuía lo que ocurría, como se puede ver en el juego Maniac Mansion y Day of the Tentacle, donde unos tentáculos conoidales dominan el mundo. Lástima que se equivocaran en el color, y la gran mayoría no se diera cuenta de la metáfora.

Conos en Escocia, Reino Unido
Cono viajando en camión
Conos en Escocia, Reino Unido
Conos de excursión por el campo
Conos en Escocia, Reino Unido
Reclamando el edificio
Conos en Escocia, Reino Unido
Las pelirrojas pueden contra los conos
Conos en Escocia, Reino Unido
Saludando al gran cono

Algunos dirán que estoy desvariando, que los conos son inofensivos y son una buena forma de indicar los peligros en la carretera, pero si visitaran Escocia, seguro que empezarían a estar alerta.
Porque ya han llegado.
Están entre nosotros.
Y no se van a ir.

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Sobre Víctor Gómez
¡Hola! Soy Víctor Gómez, fotógrafo y blogger de viajes. Me encanta la naturaleza, los coches y los helados. Viajo para conocer lugares sorprendentes, únicos, e inspirarte a visitarlos a través de mis fotografías. Intento hacerlo siempre lo mejor posible, por eso practico el turismo sostenible. Acompáñame, será divertido.

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  2. la verdad, es algo comico que la cidad este invadida por conos! suena algo así como el ataque de los conos.
    muy buen artículo con un poco de gracia y que buen observador eres.

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  7. ¡Gracias!, ¡pensé que era el único que se había dado cuenta!. Vivo en Glasgow, y durante tres años he tenido que ver un cono encaramado a unos setos inaccesibles cada vez que miraba por la ventana. Al final alguien se apiadó y lo rescató. No solo ocupan las carreteras, los arcenes de las vías de tren son cementerios de conos, hay conos indoor y conos into the wild. Hubo una manifestación en Glasgow para salvar el cono del Duque de Wellington con lemas como “Cony No Dae That” y gente con conos en la cabeza. No es una invasión, ¡es una obsesión!
    Gracias por tu post y tus fotos, muy buenos.

  8. Me encanta como escribes. Me divertis un monton jajajajajajja. Estoy a tres dias de viajar a Europa y mi primer destino, Edimburgo. Estoy enamoradisima ya de la ciudad, es mi primera vez y no quiero perderme nada jajaja pero tus posts me dan ganas de verlo todo! Me voy a quedar con ganas de ver el museo de la cirugia (soy una apasionada x la medicina) porque segun la pagina, esta cerrado hasta el cinco de enero, q es el dia en q me voy a londres (odio cuando pasan esas cosas jajajaja) pero bueno, ya tendre para deleitarme.
    Muy divertido tu post. Se lo voy a mostrar a mi hermano porque es totalmente su estilo bizarro jajajaja
    Saludos desde Uruguay!

    • jajajaj gracias Inés! Te va a encantar Edimburgo, es una ciudad muy peculiar y que se ve de sobra en 3 o 4 días. Que pena lo del museo, así tienes una disculpa para volver otra vez.

      Saludos y feliz año!