Helguera Palacio Boutique Antique 5*, descanso de mente y cuerpo en Cantabria
Siento una especial debilidad por los coquetos hoteles boutique. Lugares cuidados hasta el más mínimo detalle, bonitos, acogedores, alejados del ruido diario. Incluso en los viajes más intensos, siempre busco alojarme algunos días en un hotel de este tipo.
Hoteles de muy pocas habitaciones, 11 en este caso, donde sientes que estás incluso mejor que en tu propia casa. Con un servicio delicado, atento, sin resultar pesado.
Y con un desayuno y un restaurante donde perderte en los placeres que ofrece el gusto. Cuando en un hotel sirven el desayuno a la carta, no estilo buffet, siempre espero con muchas ganas la macedonia de frutas. Es mi pequeño truco para comprobar la calidad de los alimentos.
En el Helguera Palacio Boutique Antique, por supuesto, la calidad es máxima. Como en el resto de ingredientes, como en el resto de experiencias.



El restaurante Trastámara ofrece comidas y cenas tanto a huéspedes como a visitantes, con un toque peruano en la carta que bien merece que lo descubras. Platos como el tartar o el ceviche que probé en este restaurante han entrado en mi lista de favoritos, pues además de la calidad de los platos, la atención recibida hace que te sepan aún mejor.
Puede parecer este artículo muy complaciente, repleto de buenas sensaciones, pero es que cuando estás un fin de semana de completo descanso de la mente, y del cuerpo, ves la vida con otros ojos.
Lleno de optimismo, de alegría, de ganas de compartir esta experiencia con otras personas, para que ellos también puedan sentir lo que es permitir que te mimen por unos días.
Sin falta de viajar para llenarte el día de actividades, ni de matar las horas con el móvil, mucho menos de encender la televisión.
Esta es la clase de descanso que vives en un lugar así. Avalado por la prestigiosa asociación Relais & Chateaux, es símbolo de que el Helguera Palacio Boutique Antique comparte unos valores de cuidado, sostenibilidad y respeto por la tradición únicos en el mundo.
Valores que notas nada más cruzar la gran puerta de entrada y encontrarte con la imponente fachada del palacio, restaurado cuidando su esencia, sin ninguna nota discordante.
Notas que te acompañan cuando entras en el edificio, y sientes que el palacio está decorado tal y como te imaginas un palacio de este estilo. A veces tienes que pellizcarte para comprobar si estás en una película de época, o es la realidad.


A mí me encantó el mimo en todos los detalles. Los cuadros, los tapizados de los butacones, el papel pintado de las paredes, e incluso las chimeneas de ambos salones, siempre con el fuego invitándote a que le acompañes.
Este cuidado lo ves mucho más de cerca cuando entras en la habitación. Yo tuve la suerte de estar en el último piso, en una estancia abuardillada, y aunque no me gusta este tipo de techos, porque siempre me golpeo la cabeza, no me di ningún coscorrón gracias a lo bien situados que están los huecos de las ventanas.
En esta junior suite destacan dos elementos. La cama, más ancha que larga, y la bañera en la propia habitación. Por supuesto hay un cuarto de ducha más funcionar, pero teniendo una bañera tan bonita en el cuarto, es pecado no probarla.
Al estar en un palacio en pleno valle Pasiego, el silencio es absoluto. Tan solo oyes a los pajarillos canturreando, y el sonido de la calma.
Calma que puedes romper visitando el elegante gimnasio, con máquinas de entrenar de madera sueca, o disfrutando de los chorros del jacuzzi. O si lo prefieres, nadando un poco en la piscina, tanto la interior, climatizada, como la exterior, a temperatura ambiente. Ambas con hermosas vistas al campo de Cantabria.
El día de mi llegada me pasé un buen rato paseando por todo el jardín, recordando aquellos veranos en que iba a casa de mis abuelos y me perdía por la finca investigando a ver qué me encontraba. La misma sensación tuve en el Helguera Palacio Boutique Antique.
Con 11 habitaciones, dos grandes salones, el restaurante y la zona de cuidados y ocio, el palacio reúne todo lo necesario para descansar durante varios días sin necesidad de salir al exterior.


Aunque si quieres explorar la zona, tienes a un paso lugares tan impactantes como la Cueva del Castillo, donde se encuentran unas de las pinturas rupestres más antiguas de la Península Ibérica.
A pocos kilómetros también está el asombroso parque natural de Cabárceno, el zoo que no es un zoo, y que he visitado en numerosas ocasiones, como te explico en este otro artículo.
Y por supuesto, tienes el resto de los Valles Pasiegos, así como la ciudad de Santander.
Pero creo que lo más indicado para disfrutar del Helguera Palacio Boutique Antique es planear una escapada con pocas actividades, quizás una o dos al día a lo sumo, para tener tiempo de sobra para reconectar con tu cuerpo, disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza, y dejar descansar la mente y el cuerpo en el corazón de Cantabria.
– Web oficial del Helguera Palacio Boutique Antique
– Situado en Palacio de la Helguera s/n, 39679 Las Presillas – Cantabria.






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