7 secretos a voces de Bolonia

No es difícil imaginar que todos llevemos un pequeño Indiana Jones en nuestro interior. Tarde o temprano, la vena aventurera late y no nos queda otra que escucharla… Y muchas veces, hacer lo que nos diga.

Las dos torres

Rutas de montaña, parques de atracciones, deportes de riesgo, casas de escape, acción, adrenalina… Nuestra idea de aventura suele ir de la mano de cualquier clase de ejercicio físico, más bien intenso; pero no tiene que reducirse en realidad solo a eso y, para demostrarlo, voy a proponerte algo así como una gymkhana por la ciudad poseedora de la universidad occidental más antigua y del segundo casco histórico medieval más viejo de Europa (después de Venecia): Bolonia.

Lo que voy a hacer es describirte varios lugares curiosos o misteriosos boloñeses que deberás ir localizando, descubriendo y, en algunos casos, poniendo a prueba su tradición y leyendas. Dependiendo de cada uno, “los 7 secretos” varían, se convierten en 10, 12 y medio, hay quien incluye experiencias propias con las que ha quedado encantado en la ciudad… ¡Dicen que en la variedad está el gusto! Y aquí hay mucho de ambos, así que el aburrimiento no entra en el menú. Además, una vez pasado el conjunto de pruebas, podrás presumir de haber desentrañado los grandes secretos de la Ciudad Roja, Docta y Gorda, ¡empecemos!

1. La perspectiva de Neptuno

Quizá lo mejor sea empezar por una zona muy turística y céntrica, junto a la Plaza Mayor (Piazza Maggiore). Allí se encuentra la Fontana del Nettuno (en la plaza del mismo nombre) en la que, sobre un pedestal observamos una enorme estatua del dios marino de la mitología romana, elaborada por el artista Juan de Bolonia (Giambologna), quien quiso reflejar en su obra la grandiosidad de una deidad…en todos sus atributos físicos. Así lo hizo, pero llegó detrás la Iglesia y censuró lo que consideró una virilidad exagerada. De todos modos, el escultor no permitió que la institución se saliera del todo con la suya.

Puede resultar un poco complicado, pero deberás buscar en el suelo, hacia la zona de la biblioteca Salaborsa, una baldosa un poco diferente a las demás. Sobre ella te colocarás mirando a la fuente y, si lo haces bien, descubrirás que el miembro viril de la estatua habrá sido restaurado. En realidad, es un dedo de la mano de Neptuno que, por la perspectiva, puede parecer otra cosa.

Estatua de Neptuno (Turismo de Bolonia)

2. Panis Vita, Canabis Protectio, Vinum Laetitia

Es la inscripción latina que tendrás que encontrar en la Via dell’Indipendenza, nada más salir de la Piazza del Nettuno, en los pórticos que quedan a mano derecha, en la esquina con la Via Rizzoli.

Aquí solo hay que tirar un poco de cuello, además de un poco de memoria para recordar el significado de dichas palabras latinas y su razón de ser: El pan es vida, el cannabis es protección, el vino es alegría. Se trata de un guiño al pasado boloñés en el que se cultivaba cannabis. Parece ser que su uso se extendía a la fabricación de productos textiles y cuerda (la duda es si se la habrían fumado después) y era muy habitual, además de un aporte importante a la riqueza de la ciudad. No obstante, en la actualidad es ilegal (fumarse la ropa ya no está tan bien visto como antes).

Canabis Protectio

3. Un teléfono sin teléfono

Un pequeño aviso: esta prueba no tiene sentido hacerla en solitario, pero no deja de ser muy interesante, así que, ya que estás por la zona, desanda tus pasos y acércate a la Piazza Maggiore otra vez, deja la basílica de San Petronio a tu espalda y acércate, justo en frente, a los pórticos del Palazzo del Podestà. Allí te toparás con dos estatuas: la de San Doménico y la de San Petronio, quienes marcan los lugares en los que situarse (de cara a la pared) para mantener una conversación a distancia. Se lo llama “el arco de los susurros”.

Este ingenioso invento se utilizaba principalmente para que los curas y demás religiosos pudieran confesar a personas aquejadas de lepra sin tener que exponerse a la enfermedad. No obstante, no puedo evitar preguntarme: ya que inventos como el globo aerostático o planteamientos como el heliocentrismo o la idea de que la Tierra no era plana eran consideradas vil brujería, herejía o cosas de paganos… ¿Qué justificación daban al mirar a la pared y oír lo que otra persona alejada y de espaldas a ti estaba diciendo?

Teléfono de los curas

4. Calendario Solar

Nota a tener en cuenta en este caso: solo funciona de NOVIEMBRE a MARZO, aproximadamente.
Cuando hayas terminado de hablar con la persona de la otra esquina en el SUSURRADOR (si no crees que funcione, te recomiendo que no le digas nada a tu acompañante que no quieras que sepa, porque ¡sí que funciona!), entra en la basílica de San Petronio.

Durante los meses que transcurren entre noviembre y marzo, el sol se sitúa de tal manera en el firmamento que, a través de un agujero en la fachada del edificio, su luz se cuela al interior, iluminando una línea llamada meridiana que se sitúa en el suelo marmóreo y que hace las veces de calendario. No es necesario ir con sombrero y látigo, pero la sensación de haberse convertido momentáneamente en una especie de Indiana Jones (y el arca perdida) en Bolonia no te la quita nadie. Comprueba, de paso, si la fecha es la correcta, no vaya a ser que tengamos que cambiar de calendario.

Agujero en el techo para iluminar la meridiana

Bonus Secret #1:

Ya has llegado a la mitad de la lista, ¡va bien! Espero que hasta ahora haya resultado interesante. Como regalito, y ya que queda de camino, te voy a recomendar que te acerques a visitar las Dos Torres tan afamadas de la ciudad. Ellas son la razón, junto con las decenas de torres que se decían construidas en la Bolonia medieval (180, para ser más exactos), de que la villa fuera por mucho tiempo conocida por algo así como “la ciudad de los rascacielos”.

En la actualidad, casi dos docenas de esas torres se conservan, aunque no necesariamente intactas. Las vistas desde la inclinada torre Asinelli merecen la pena después de la ardua subida de casi 100 metros para la que hay que estar un poco en forma (se recomienda no tener vértigo ni claustrofobia).

Dicen que en lo más alto de la más alta torre boloñesa se encuentra un jarrón roto, representando la habilidad de sus ciudadanos de resolver disputas, pero por mucho que he buscado, no he encontrado tal cosa ni conozco a nadie que lo haya logrado, así que tendremos que dárselo por válido… A no ser que seas tú quien lo encuentre. De ser así, por favor, ¡documéntalo y compártelo para que todos podamos resolver nuestras dudas!

Vista desde la torre alta

5. Diabluras diablescas

Una vez hayas bajado de la torre y descansado un poco (hay una heladería, Gelateria Gianni, que suele estar abarrotada y que presenta nombres de sabores geniales para las tarrinas y los cucuruchos: Signore degli anelli, Le due torri, Sogno di mezza estate…), toma la Via Santo Stefano a la plaza del mismo nombre. Busca entre las fachadas que veas a tu alrededor, una vez allí, hasta encontrar el rostro de Lucifer tallado en piedra.

Este semblante burlón es resultado de la obra de un escultor al que se le ordenó tallar los rostros de la acaudalada familia propietaria del edificio en el que se encuentran. El artesano pudo haber convertido en el demonio a un miembro del clan que no le cayera bien, o también es posible que simplemente añadiera una faz más, en este caso la de Belcebú, para hacer alusión a las malas relaciones entre ellos… No se sabe con seguridad.

Cabeza de diablo

6. Una distracción con poca (o mucha) puntería

Aprovechando que, estando en la plaza Santo Stefano, tenemos muy a mano el pasaje llamado Corte Isolani (lo veremos bien anunciado y habrá que atravesar una puerta marcada con el número 18) que nos llevará al penúltimo de los secretos que te confío aquí.

Deberás llegar al otro extremo del “pasadizo”, hasta salir a la Calle Mayor (Strada Maggiore) y, desde allí, volverte para observar detenidamente la fachada del edificio por el que acabas de pasar.

Te recomendaría que fueras en un día muy luminoso, que llevaras una linterna potente, una cámara de fotos con flash gordo o unos prismáticos, ya puestos, porque como te pase como a mí y tengas algo de miopía, no vas a ver nada, ya te aviso de antemano.

Parece ser que en las vigas de madera de la estructura, en lo alto del techo (que tampoco es que esté iluminado), hay tres flechas de factura medieval clavadas desde hace siglos (lógicamente). Yo he llegado a ver dos, y buscando por Internet, no creo haber encontrado la tercera.

La historia detrás de estos proyectiles no deja de tener su gracia: un intento de asesinato por parte de tres bandidos de un hacendado local, a través de una de las ventanas de su propiedad, que resultó frustrado debido a que los bandidos se distrajeron al ver el cuerpo desnudo de una mujer en otra estancia cercana y se les escaparon las flechas en otra dirección.

Edificio medieval con las tres flechas

7. La piccola Venezia

Queda, por último, la pequeña ventana escondida: la Finestrella. Es el secreto más alejado de todos (aunque no lo está mucho), situado en la Via Piella, una paralela a la Via dell’Indipendenza, al norte de la Piazza Maggiore. Si la encuentras, descubrirás que Bolonia guarda una relación con Venecia más allá de la antigüedad de su casco histórico.

La pequeña Venecia

Y hasta aquí llega esta recopilación. Hay muchas más curiosidades a descubrir, desde que la basílica de San Petronio está inconclusa, hasta el grabado PANUM RESIS en una mesa de la universidad boloñesa en latín, pasando por muchas otras muy interesantes, que quedan para otra visita a esta infinita ciudad. Hasta aquí, espero que te hayas divertido.

Información práctica para visitar Bolonia

  • Qué visitar
    • Colección Tagliavini, Museo San Colombano. Via Parigi 5. Exquisita muestra de pianos y otros instrumentos de cuerda.
    • Archiginnasio de Bolonia, Antigua universidad. Piazza Galvani, 1
    • Calles de las estrellas de Jazz. Via Caprarie y via Degli Orefici
    • Las dos Torres (se puede subir a una de ellas). Piazza di Porta Ravegnana
    • Basílica de San Petronio y estatua de Neptuno. Piazza Galvani, 5
  • Dónde comer
  • Dónde dormir
  • Turismo de Bolonia
Sobre Nina Fernández

Empuño la espada desde hace unos cuantos años, pero ya antes esgrimía la pluma y la palabra. Me encantan las historias y busco enfatizar el factor humano en ellas, potenciar la fuerza del mensaje.

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