Parque Nacional de los Haitises, selva virgen en República Dominicana
Hablar de la República Dominicana es hablar de un paraíso de playas y selvas tropicales, pero aún así hay sitios aún más especiales, como por ejemplo este Parque Nacional de los Haitises (en lengua indígena Taíno «tierra alta» o «tierra de montañas»), donde su peculiar orografía, su rica naturaleza y la gran biodiversidad la convierten en un lugar único para visitar.
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Situado en la parte noreste de República Dominicana, al sur de la región de Samaná y de su bahía, los Haitises tiene un relieve kárstico, lo que significa que el paisaje está repleto de cuevas y formas extrañas, como ocurre en otros lugares kársticos como los Picos de Europa, el Torcal de Antequera, el Monasterio de Piedra o la Ciudad Encantada de Cuenca. Y es que un relieve kárstico es sinónimo de paisaje espectacular, ya sea aquí o en la otra punta del planeta.
Mucho de este relieve no se ve porque la selva virgen cubre inexorablemente todo el Parque Nacional, marcando como una suave manta la casi infinita sucesión de colinas que llegan a los 350 metros de altura. La zona costera en su mayor parte termina en abruptos acantilados sobre el océano Atlántico y, desnuda de vegetación, deja ver multitud de cuevas y oquedades en la roca. En otras zonas simplemente hay playas doradas flanqueadas por palmeras donde te perderías sin pensártelo dos veces, imitando al temido pirata Jack Sparrow o a los «famosos» de la primera temporada de Supervivientes.
Y si no te gusta mucho la playa, igual te convencen más las cuevas como la del Ferrocarril o la de la Arena. Con tantas cavernas como hay en los Haitises, es normal que los aborígenes las usaran como viviendas o centros ceremoniales, pudiendo encontrar arte rupestre en muchas de ellas.
La más grande es la cueva del Ferrocarril o la Línea, que recibe su nombre de una antigua línea férrea que había cerca y servía para llevar a un muelle la producción de arroz, el mismo en el que desembarcaremos para visitar la cueva. En el pequeño recorrido por la selva atravesaremos una zona de manglares y veremos lo tupido que es el bosque húmedo, y si tenemos mala suerte, conoceremos a los mosquitos «tigre», esos que pican hasta dejarte seco. No sé si fue pura suerte o que el antimosquitos funcionó, pero en nuestra visita no sufrimos ninguna picadura, pudiendo disfrutar plenamente de los 600 metros de recorrido de la cueva, donde se ven más de 950 pinturas, que datan de épocas prehispánicas. Una de las cosas que más me sorprendieron de la cueva del Ferrocarril, a parte del camino para llegar a ella, es que en todo su interior hay luz natural, debido a los agujeros en el techo.
La otra cueva que se suele visitar en los recorridos turísticos es la cueva de la Arena, y su embarcadero, en una pequeña playa abarrotada de palmeras, nos prepara para este icónico refugio pirata. Esta cueva es mucho más baja que la anterior, pero como su nombre indica, el suelo es totalmente de arena, y hay pequeñas charcas de agua de mar. En su interior encontramos varias pinturas, cómo no, algunos murciélagos, y también unos espectaculares bajorrelieves en forma de cabezas humanas, como si fueran los guardianes del tesoro enterrado en la cueva. Sus múltiples salidas al mar dan lugar a privilegiados miradores, en sentido literal. ¡Quién no se quedaría a ver el atardecer con una piña colada en este mirador!
Tan sólo me falta comentar la gran biodiversidad del Parque Nacional de los Haitises, pero con sus más de 700 especies de plantas y 230 de aves, mejor no me pongo a enumerarlas todas, y me ciño a las que son más fáciles de ver. Si miramos al cielo, o al cayo más cercano, seguro que vemos un montón de pelícanos pardos y de charranes. Volando, nadando, apoyados en embarcaderos, peleándose, zambulléndose, están por todas partes. En algunos cayos comparten árboles con una de las aves más grandes de la zona, la fragata, cuya peculiar silueta es fácilmente reconocible.
Si miramos al agua y estamos entre febrero y abril, dicen que es fácil ver ballenas. Si no, siempre podemos entretenernos buscando delfines o los simpáticos peces voladores, que a veces se confunden con pájaros, así como muchas otras especies de peces.
Lo que está claro es que la visita a los Haitises es una de las actividades naturales que más disfrutaremos en República Dominicana, y si es en barco y con un ronsito, seguro que disfrutaremos aún más de este paradisíaco refugio de piratas.
Más información:
- Todos los lugares comentados en el artículo fueron visitados en una mañana, en un recorrido en barco con salida en la bahía de Samaná. Al Parque Nacional también se puede acceder en todoterreno, pero el camino es muy difícil, por lo que se recomienda la visita en barco.
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- Parte del Minubetrip Bahía Príncipe por Samaná
- Arte Rupestre en los Haitises
Que hermoso paisaje, y espero que así se quede, ya que el ser humano destruye muchas cosas a su alrededor.
Esta selva es realmente algo muy imprecionante.
Por ahora el lugar está muy bien preservado, y la dificultad para acceder a él ayuda a que se conserve así. Espero que lo sigan cuidando tan bien
Exacto muy Hermosa
Un sitio precioso para perderse!
Me alegro que te guste :D
Me parece muy interesante, ya que cuenta con gran diversidad de plantas y aves, va a hacer una opción para mis próximas vacaciones.
Wow que paisajes, un destino mas que perfecto para los amantes de la naturaleza.
Me encanto la republica dominicana
Un lugar precioso
Esa es una pequeña muestra de un país precioso que tenemos los dominicanos, debemos protegerlo con nuestra vida
Yo vivo en Samaná, soy española, y llevo dos meses aquí. Viviendo dentro del Cayo Levantado. También he abierto una página web donde voy contando con vídeos y fotos mis aventuras por el Caribe. Te felicito por tu página porque antes de marcharme a este paraíso, la estuve viendo para informarme un poco. Pero ahora que estoy aquí me resulta mucho más atractiva porque ya es como: «Eso ya lo conozco» «Eso lo quiero ir a conocer» jejeje. Por cierto, el que sale en la última foto mirando de perfil al parque de los Haitises, es amigo mío, se llama Julio y trabaja en Soltour jejeje.
Hola Marta, que suerte vivir en el paraíso, me encantó Samaná, tengo unas ganas de volver locas, así que te seguiré para ir conociendo nuevos lugares.
Julio es un fenómeno, fue nuestro guía y lo pasamos genial. Pregúntale por el grupo de españoles de minube, a ver si se acuerda.
Un saludo!
Simplemente maravilloso lugar, gracias por compartir tan hermosas fotos. Vivo en Panamá creo que intentaré planificar un viaje a tan hermoso lugar en un futuro cercano.
Saludos
Muy bonito es esa selva para que veamos que nada mas no existen en otros paises que en Republica Dominicana hay lugares bonitos e históricos.
Hermosas fotografias de muy buena calidad y cooscamos hermosos lugares de nuestra bello y hermoso pais dominicano. ¡QUE VIVA REPUBLICA DOMINICANA!