Las riberas del Sena, visitando el corazón de París

En París todo tiene un aire bohemio que la hace única. Será su monumentalidad atemporal rematada siempre por estatuas doradas, las chicas con boina que se dejan entrever de vez en cuando, los acordeones que inundan con sus melancólicas notas los callejones, las crepes de chocolate que siempre apetece llevarse a la boca, o que es la única ciudad del mundo atravesada por el río Sena.

Río Sena a su paso por París, Francia
En la ribera del Sena

Si las piedras de la Île de la Cité hablaran, nos podrían contar toda la historia de París. Impresionan los grandes palacios como la Conciergerie, también llamado Palais de la Cité, que fue residencia de los reyes franceses entre el siglo X y XIV, para reconvertirse en 1392 en la prisión del estado. Entre sus muros estuvo presa la reina María Antonieta antes de ser guillotinada en 1793, así como muchos otros políticos de la época, como los veintiún diputados girondinos o Maximilien Robespierre. En 1914, por fin dejó de ser una cárcel. Es posible visitar la celda de María Antonieta, así como algunas salas que se mantienen intactas, y no debemos perdernos el gran reloj que adorna la fachada próxima al Pont au Change.

París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Celda de María Antonieta
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Santa Capilla
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Quimera vigilando París y el Sena
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Velas en Notre Dame
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Gente disfrutando del Sena

A pocos metros se encuentra uno de esos tesoros bien escondidos y que no muestran su belleza hasta que estamos en su interior. Se trata de la Sainte-Chapelle (Santa Capilla), una pequeña capilla anexa al actual Palacio de Justicia y cuyo piso superior está completamente formado por vidrieras, formando una sinfonía de color como nunca antes había visto en lugar semejante. Dicen que es la obra cumbre del periodo radiante del estilo gótico, y creo que razón no les falta, sin haber visto todas las demás construcciones de esa época.

Nada hay más colorido que las flores, que podemos encontrar por cientos en el Marché aux fleurs (Mercado de las Flores). Rosas, kalanchoes, claveles, pensamientos, begonias, mandarinas enanas, aquí encontraremos de todo. Imprescindible ir con la nariz bien abierta para descubrir nuevos aromas y disfrutar con este pequeño jardín botánico, donde todas las plantas están a la venta.

Por supuesto, no podemos irnos de la Île de la Cité sin visitar Notre Dame y saludar a las quimeras que observan todo lo que pasa en París, así como pasar sobre el Pont Neuf (Puente Nuevo), que curiosamente es el más antiguo de París, y el Pont de l’Archevêché (Puente del Arzobispo), repleto de candados al igual que el Pont des Arts (Puente de las Artes). Cómo no, incluso una parada de metro cercana al Sena es especial, como demuestra la estación steampunk de la Cité, que nos traslada inmediatamente a los metálicos años 20.

París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Mercado de las flores
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Recién casados en el puente del Arzobispo
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Ribera del Sena
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Estación de metro de Cité
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Barcos vivienda en el Sena

Cruzando cualquiera de los puentes que unen la isla con el resto de la ciudad, nos encontraremos con alguno de los 245 bouquinistes o libreros de viejo, los puestos verdes en los que se venden libros de segunda mano en la ribera del Sena. Si queremos rebuscar ese ejemplar único, nada mejor que acercarse a la librería Shakespeare & Co, en la entrada del barrio Latino, un laberinto de callejuelas medievales repleto de restaurantes y puestos de souvenirs que logra mantener su estilo propio a pesar de las hordas de turistas.

La orilla del Sena opuesta al barrio Latino es diametralmente diferente. De los callejones pasamos a las amplias avenidas, con edificios tan monumentales como el Hôtel de Ville (sólo en París se les ocurre llamar así al ayuntamiento), el Théâtre de la Ville y el Théâtre del Châtelet. Siguiendo el sentido del sol, hacia el oeste, llegaremos al museo de arte más visitado del mundo, el museo del Louvre, hogar de la Gioconda, la Venus de Milo, y otras 35.000 obras de arte.

Este mastodóntico museo es para tomárselo con calma, y a ser posible visitarlo en varios días, pues con tanta gente como pasa por allí (es el museo de arte más visitado del mundo), y con tantos cuadros en las paredes, es fácil saturarse a las pocas salas. Una de las zonas que no me perdería es el apartamento de Napoleón III, que más que un apartamento, es medio palacio.

París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
LIbrería Shakespeare & Co
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Vendedor de libros de viejo
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Turistas en el barrio Latino
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Salón del apartamento de Napoleón III
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Museo del Louvre

El Jardin des Tuileries, que une el Louvre con la plaza de la Concordia, presidida por el obelisco, es uno de esos lugares con pura esencia parisina. Los geométricos jardines, los gorriones que sobrevuelan las estatuas, los caminos de grava y los pequeños cafés, invitan a sentarse en una de las sillas metálicas, preferiblemente las que tienen forma de tumbona, y ver cómo discurre la vida en París.

Si queremos seguir viendo arte, tenemos la antigua estación de tren de Orsay reconvertida en museo en la orilla sur, y si nuestra intención es la de seguir visitando palacios, nada mejor que el Petit Palais y el Grand Palais. Como sus propios nombres indican, uno es pequeño y el otro grande, y ambos enormemente bonitos. Son un buen contrapunto para otro edificio faraónico de tantos como hay en París: el Palacio Nacional de los Inválidos (o Invalides), actual museo del ejército, donde se encuentra la tumba de Napoleón Bonaparte.

Visitar los Invalides es una excusa igual de buena que cualquier otra para cruzar el Pont Alexandre III (Puente Alejandro III), uno de los más ornamentados que hay sobre el Sena (y eso que la competencia es muy fuerte).

El Pont de l´Alma (Puente del Alma) es el punto de partida de gran parte de los cruceros que hay por el Sena, conocidos popularmente como Bateaux Mouches, por el nombre de la empresa más antigua que ofrece estos pequeños recorridos. Son una buena forma de ver la ribera del Sena desde otra perspectiva, y de visitar la mayoría de los puentes rápidamente.

Jardín de las Tullerías
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Fotografiando la tumba de Napoleón Bonaparte
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Armaduras del museo del Ejército
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
París y el Sena desde la Torre Eiffel
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Puente de Alejandro III
París y la rivera del río Sena. Francia by machbel
Trocadero desde la Torre Eiffel

Ya sólo nos queda el emblema de París, la Torre Eiffel. Con sus 324 metros de altura, es el edificio más alto de la ciudad, y el monumento más visitado del mundo. Desde lo alto, las vistas son magníficas y nos permiten ver por qué el Sena es tan especial. Desde los orígenes de la ciudad en la Île de la Cité, con Notre Dame como máximo exponente, hasta la atemporal Torre Eiffel, todo París se desarrolla a lo largo de este río que no se sabe muy bien qué color tiene. Verde como los jardines de las Tullerías, plomizo como los tejados de París, azul como los pocos días sin nubes que hay, o dorado como esos atardeceres que sólo se ven en la ribera del Sena.

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Sobre Víctor Gómez
¡Hola! Soy Víctor Gómez, fotógrafo y blogger de viajes. Me encanta la naturaleza, los coches y los helados. Viajo para conocer lugares sorprendentes, únicos, e inspirarte a visitarlos a través de mis fotografías. Intento hacerlo siempre lo mejor posible, por eso practico el turismo sostenible. Acompáñame, será divertido.

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  2. Precioso artículo; y además la foto de la Santa Capilla vale por todo lo que he leído en internet durante todo el día.
    Paris sería la mejor ciudad de Europa, si no existieran Estambul y roma. Vamos, que la dejo en el podio.
    Saludo!

    • Gracias! La Santa Capilla me sorprendió mucho, ya que no había visto nada en ningún sitio de como era, y ver tanta luz y color dentro es una maravilla. Tengo que visitar Estambul y Roma para decirte, por ahora tengo París y Praga como mis preferidas de Europa jeje.
      Un saludo

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