La incomprensible manía de llamar por estúpidos sobrenombres a las ciudades

¿Cuántas Venecias de tal o cual sitio hay en el mundo? Demasiadas. Con una Venecia ya hay suficiente, Con una Toscana, también. Si voy a visitar un pueblo o una ciudad quiero conocer qué la hace única -diferente- a tantos otros lugares que he visitado, y no encontrarme con una mala copia de un lugar que sabes que es irrepetible.

Pare

Es un buen reclamo turístico, dirán algunos. Mentira. Si te dicen que a la ciudad alemana de Dresden se la conoce también como la “Venecia de Alemania” o la “Florencia del Elba“, esperas encontrarte con una gran monumento convertido en ciudad, con cristos en cada esquina, con la huella evidente de una urbe que ha vivido siglos de historia, con cierto aire nostálgico, con soluciones urbanísticas demenciales que funcionan sin saber muy bien cómo.

Y llegas y te encuentras con una inmaculada ciudad alemana; muy bonita, muy interesante, muy de todo, pero que para nada te recuerda a una cascada ciudad italiana. ¡Si hasta las grandes furgonetas alemanas tienen espacio para circular holgadamente por el centro! Habrase visto semejante desfachatez, cuando en Italia meterse por las laberínticas calles con algo más grande que un Fiat 500 es jugar al divertido juego de quedar encajado entre un par de edificios.

Ejemplos hay a millones.

Parece que todo el mundo quiere compararse con Italia. ¿Que hay campos con suaves colinas y casas tradicionales? Pues va a ser la Toscana de ese lugar. ¿Que hay unas pinturas características? Les va a faltar tiempo para decir que son la capilla sixtina del lugar. ¿Que hay canales de agua? Venecia, para que te quiero.

Paisaje de la Toscana (la de Italia)

Porque lo de Venecia ya es sangrante. Cualquier núcleo urbano con un par de canales ya es comparada con la ciudad de Marco Polo. Ocurre por ejemplo con el pequeño pueblo de Aveiro, que si no fuera por sus coloridas barcas, ni habría para hacerse una foto llamativa; con Mogán, en Canarias, que con dos canales donde entran pequeños barcos es motivo de sobra para compararlo con una ciudad flotante; con Empuriabrava, donde se hicieron los canales para tener un puerto grande; y así podría estar con cualquier población con canales.

Vale cualquier mínimo parecido con una gran urbe para que a algún periodista, técnico de turismo o agencia de publicidad se le ocurra la maravillosa idea de comparar su maravillosa localidad con un sitio mundialmente conocido. Así sólo vas a decepcionar al visitante, que va a creerse que va a descubrir la 8ª maravilla del mundo porque sólo él ha sido tan listo de visitar ese lugar, y si te comparas con París, Nueva York, Venecia, Florencia, Estambul, Roma, Machu Picchu o Ronda, tienes todas las papeletas para desilusionar a ese posible futuro fan de tu pueblo.

(Ya sabemos que hoy en día un fan es lo más grande que hay, ya sea en Facebook o en Twitter, y si los decepcionas creando grandes expectativas, no van a hablar bien a sus amigos -reales o irreales, eso da igual-, de la visita que hizo).

Así que desde este pequeño blog de viajes y desde mi posición de don nadie criticón, me gustaría pedir más humildad a la hora de compararse con grandes ciudades y monumentos de la humanidad, y ser más creativos a la hora de “vender” un destino.

Dresden al atardecer
Plaza de la Catedral de Florencia

Volviendo con la ciudad que me provocó esta rabieta, Dresden, tiene la que posiblemente es la fábrica de coches más bonita del mundo, uno de los centros históricos mejor reconstruidos de Europa (con permiso de Varsovia), y un animado barrio alternativo que ya le gustaría a muchas grandes capitales. Dresden, como muchas otras, no necesita rebajarse al nivel de ser la copia de un lugar famoso.

Ni que fuéramos tontos los turistas (o viajero, como prefieras llamarte).

Nos gusta ver cosas diferentes, encontrar qué hace especial el lugar que hemos escogido visitar, y así poder fardar ante nuestros amigos (reales o virtuales, eso da igual) de que en verdad estamos en un lugar único, con su propio carácter, y que no necesita ser la copia de un gran lugar irrepetible.

Así que, ¡apreciemos la originalidad de cada lugar! Y llamémosles por su nombre.

(¿Conoces algún lugar con un sobrenombre absurdo? Cuéntamelo en los comentarios)

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Sobre Víctor Gómez
¡Hola! Soy Víctor Gómez, fotógrafo y blogger de viajes. Me encanta la naturaleza, los coches y los helados. Viajo para conocer lugares sorprendentes, únicos, e inspirarte a visitarlos a través de mis fotografías. Intento hacerlo siempre lo mejor posible, por eso practico el turismo sostenible. Acompáñame, será divertido.

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  1. La verdad es que el uso de esos sobrenombres ayuda al viajero a la hora de elegir un destino. Estas ciudades que yo llamo de segundo orden son unas desconocidas para la mayoría. Y también es verdad que cuando luego llegas a ellas tu concepto puede llegar a cambiar radicalmente.

    En cualquier caso, este verano he vistado Aveiro, también llamada “la Venecia portuguesa”, y salvando las distancias (también conozco Venecia), los canales, los puentes y los moliceiros (las barcas típicas de Aveiro) me evocaron recuerdos de Venecia.

    • De forma cotidiana puede servir de ayuda para situar un lugar, pero que lo usen los profesionales como la coletilla para llamar algo de su lugar, me parece que es quitarle mucha importancia por compararte con otros.

      Como comentas de Aveiro, recuerda salvando las distancias, pero puede que muchos se esperen encontrar algo más veneciano, y se lleven un chasco. Para eso, prefiero no saber nada y sorprenderme. Un saludo!

  2. Es cierto que los sobrenombres ayudan a muchas localidades a darse a conocer, y que gracias a ser “la Venecia de…” se acercan viajeros y turistas a descubrir la zona. Pero una vez que descubres la esencia del lugar, el sobrenombre queda relegado a un segundo plano e incluso al olvido. El debate está en la mesa!

    • Pues… debatamos! Interesante reflexión, igual es que cuantos más lugares conocemos vamos comprobando que es difícil que haya dos iguales, y por eso hacemos menos caso a los sobrenombres.
      Un saludo!

  3. Jajaja q gracia pero cuánta razón!!!

    Estuve en muchas Venecias, la original, la del norte, Amsterdam, la de oriente, Suzhou, pufff y me suena que en unas cuantas más…

    Algunos aportes absurdos:
    # Dilijan porque era la Suiza armenia y nada q ver…

    # Opatija, q estuvimos el finde pasado, q es la Montecarlo croata (no estuve en Montecarlo, pero creo q sí q tendría un parecido)

    # Tambien frente a Rijeka dicen q hay una isla que es la Ibiza croata jejeje

    Y por último mencionar que en mi ciudad, al club de futbol Douglas Haig le llaman el Milan de Pergamino jaja por los colores solamente… pero shshshs q Juan es fan 😉

    • jajja vaya lista de sitios. Opatija estoy mirando fotos y tiene mucho espacio entre casas, y en Montecarlo está todo bien pegadito jaja.
      Un saludo y a seguir viajando mucho!