Cuando uno piensa en New York, seguro que nadie se acuerda de sus playas, y es que la ciudad que nunca duerme no es precisamente famosa por su arenales. Si queremos disfrutar de la arena de la playa, la más famosa a la que podemos ir es Coney Island, en la parte sur de Brooklyn.
Archivo de la categoría: New York
5 cosas diferentes a hacer en New York
New York, la ciudad que nunca duerme, ofrece un montón de alternativas de ocio para los turistas y sus habitantes, siendo siempre una buena opción dar vueltas por las calles a ver que te encuentras, que menos algo normal, algo te va a sorprender. Por si acaso visitas New York y estás algo falto de ideas, aquí van algunas:
Probar una de las mejores hamburguesas
En New York hay muchas hamburgueserías, muchas cadenas de comida rápida, pero muy pocos sitios donde disfrutar de este fast food. Menos mal que existe el Burger Joint. Dentro del Hotel Le Parker Meridien (118 W 57th St), en un oscuro pasillo que da a una pequeña puerta custodiada por un destartalado neón, llegamos a este tugurio de 4 mesas lleno de humo. La hamburguesa es fea, muy fea, y algo cara, pero cuando nos la llevamos a la boca, nos cuesta creer que estamos comiendo una simple hamburguesa. Uno de esos sitios que no se olvidan.
El Empire State, tocando el cielo
¿Quién no conoce el Empire State, el mítico edificio de King Kong y uno de los más espectaculares de New York? Aprovechando estos días de temporal, repaso un poco el archivo, y que mejor que poner unas fotos de este edificio, de visita obligatoria en New York.
Desde el mirador en la planta 86 se puede ver toda la ciudad, y merece mucho la pena subir a pesar de las dos horas de media que se tarda en subir. Menos mal que entre controles (como en los aeropuertos), pagar la entrada, coger el ascensor y demás se pasa bastante rápido el tiempo. Eso si, arriba puedes quedarte todo lo que quieras, que nadie te va a echar.
Mi amor al caballo
Siendo hoy el día de los enamorados, voy a mostrar al mundo uno de mis amores, y no es la cámara, es el Ford Mustang del 2007, que ya desde la primera vez que lo ví por California quise conducirlo, así que en Miami lo alquilé durante una semana. Al principio iba a ser cubierto, pero como no quedaban, me dejaron el descapotable al mismo precio que el de techo fijo. Todo un chollo.
En un sitio donde hace calor, lo mejor que hay es conducir un descapotable, dándote el aire y el sol en la cara, toda una gozada. Además, para hacer turismo puedes mirar para todos los sitios, y es muy simpático ver a la gente en los pasos de peatones a tu misma altura, como si estuvieras sentado en la calle.
En cuanto al motor, es un típico muscle car americano, con un motor 4,0L con 210cv y cambio automático. Suena a muchos caballos, pero es un motor sin turbo y un poco amariconado, aunque pisando a fondo y siendo tracción trasera va de culo muy fácilmente. Por carretera va muy suave por el cambio automático, que lo mantiene a pocas revoluciones, y al pisarle a fondo para adelantamientos, ocurre lo típico de las películas que el coche empieza a meter mucho ruido, levanta el morro y te pega a los asientos como si fuera a despegar. Toda una sensación.
La velocidad máxima son unos 190km/h, poco comparado con un coche europeo de las mismas características, aunque el límite americano son 110km/h en autopistas, así que sobra de velocidad. Lo bueno es que siempre empuja, vaya a la velocidad que vaya.
Lo que hace que te enamores de este coche irremediablemente, a parte de su estética y que es descapotable, es su sonido. Un 12 válvulas potente suena a gloria, sobre todo cuando lo arrancas y tras sonar un segundo a cascajo arranca todo el motor y un inmenso sonido a potencia inunda el coche. Ahí sientes que el coche tiene vida y canta muy bien.
En cuanto a la semana dando vueltas por Miami con el coche, ocurrieron varias cosas curiosas. Empezando por lo típico de los americanos de hablarte a la mínima, te podian decir tanto en un semáforo como al salir del coche “nice car”, incluso gente con el mismo coche.
En algún semáforo también tuve una piquilla peliculera con otro coche potente, aunque ellos al llegar a 70 no aceleran más, y al aparecer curvas casi paran el coche. Esta gente no dura dos días conduciendo por Asturias.
La amabilidad americana es impresionante, y si no valga como ejemplo que una noche aparqué el coche en un lugar prohibido donde la grúa se lo llevaba, así que deje una nota en el coche diciendo donde estaba hospedado para que me avisaran y quitará el coche. Al día siguiente, mientras estaba desayunando, entró el recepcionista del hotel y me avisó de que moviera el coche, que necesitaban el sitio. Impresionante.
Aunque sin duda lo mejor fue el día por los Everglades, los 40 km por pistas de tierra con el coche descubierto, y el poder darse un baño en cualquier playa de la zona y secarse mientras iba en el coche hacia otro lugar. Debía ser el único de Florida que iba a las 3 de la tarde con 40º de temperatura a 110km/h con el coche descubierto y la calefacción puesta a fondo. Allí solo quitaban el techo por la noche, cuando no pegaba el sol, y la verdad que a veces llegaba a quemar y había que cubrir el coche e ir con el aire acondicionado.
Tras una semana de conducir sin techo, debí de quedar algo sordo, pero merece la pena sentir el aire. El ruido no es muy grande, poco menos que ir con las ventanillas bajadas, y la sensación es mucho mejor.
Si has llegado hasta aquí felicidades por aguantar el ladrillo. Un par de videos y ya termino.
Para la próxima, una Harley Davidson.
El famoso puente de Brooklyn
Junto a la torre Eiffel (conocida mundialmente como Estatua de la libertad) y el Empire State, el puente de Brooklyn es otro de los edificios más famosos de New York. Une la parte sur de Manhattan con Brooklyn, como no iba a ser menos, y es el puente más llamativo de la ciudad, además del más visible desde el mar.
Desde aquí se ve la Estatua de la libertad, todos los rascacielos famosos, y se disfruta de un poco de espacio entre tanto edificio alto.
A parte de los dos carriles de coches para cada sentido, hay una pasarela para peatones y bicicletas y patines por el centro del puente, construido con travesaños de madera sin nada debajo. Si tienes la mala suerte de romper uno, acabas directamente en el río.
The River café, tomar algo con clase
Hoy voy a hablar de una famosa cafetería de New York, pero esto no es nada de publicidad que no me pagan nada, ni me invitaron a tomar algo, sólo es un sitio que me llamo la atención y seguro que hay que visitar al estar en esta ciudad.
Cowboys de medianoche
En New York hay gente para todos los gustos, y cuando se trata de ganar dinero, están dispuestos a lo que sea.
Una atracción muy famosa de Times Square es el Cowboy desnudo, un tío que está en medio de la calla con sus guitarra, su gorro y sus calzoncillos (no iba a ser desnudo de verdad, estos yankies siempre tan escandalosos), y se dedica a posar con la gente, perseguir a los autobuses de turistas, tocar la guitarra, azotar el látigo… vamos, lo que hace cualquier vaquero.
Mirando por Internet parece que hubo uno anterior del que tengo foto, o muy desmejorado está desde aquellas, ya que empezó en 1988, según distintos sitios.
Grease, el musical
Una visita obligada en New York es un musical en Broadway, así que el último viernes en la gran manzana, hice cola en TKTS para comprar una entrada a mitad de precio de las que quedasen, y resultó ser Grease por consenso general. De otras obras más famosas, como el Fantasma de la Ópera, ya no tenian entradas, así que tocaba ver a los engominados.
Esperando la hora de inicio del espectáculo di unas vueltas por Harlem, y ya a las 8 entré al teatro, pequeñito pero muy resultón. Estaba todo lleno, y los sitios fueron bastante buenos, sobre todo para el precio que tuvieron las entradas (30 y pico euros).
Antes solo había visto un musical, el de Queen, en Madrid, y si bien no vale mucho para comparar, el de Queen era impresionante en la música y dudo que haya algún musical que pueda llegarle (me gustan mucho las reinonas :P), pero en todo lo demás el de Grease le da mil vueltas a la representación española. El vestuario era impresionante, los escenarios un auténtico lujo, que iban apareciendo mientras los actores estaban por el escenario, sin tener que hacer parones para cambiarlos. Los efectos especiales (si si, esto es una obra pero había efectos especiales), estaban muy logrados, con un actor que bajaba del cielo, una habitación cajita y muchos otros detalles. Pero sin duda, la mejor escena es la transformación en directo de la chatarra de coche de Kenickie en un auténtico bólido al ritmo de “Grease Lightning”.
Un hecho curioso, es que nada más terminar los aplausos de rigor, la gente se marchó rapidamente del teatro, y sólo quedábamos los españoles aplaudiendo y gritando olé. Esta gente no sabe ser un poco agradecidos, pero menos mal que nosotros haciamos ruido por todos ellos :D
Tan sólo una mirada
Que pensará la gente cuando se quedan pensativos? Porqué siempre tienen caras tan serias? Será que tienen muchas preocupaciones en la vida? o será simplemente que se atormentan con pequeños problemas?. La verdad es que esto nunca lo sabremos, pero cazar en una foto a una persona pensativa es interesante, y da imágenes muy impactantes, sobre todo si son en New York y en un entorno diferente al nuestro, donde todo se ve extraño, hasta la gente.
Estas fotos tienen menos de 2 horas entre una y otra, y son ambas cerca de Times Square, uno de los lugares más iluminados y con más estrés del planeta, pero que siempre impresiona y está lleno de gente, ya sea a las 8 de la mañana de un lunes o a las 2 de la noche de un sábado. Ya iré poniendo más fotos de la “plaza”, que tiene historia.
La segunda foto me dio por ponerla en blanco y negro, me llamaba para esta. La versión en color aquí. No se cual me gusta más, y eso que siempre me gustan más en color, pero queda muy dramática la blanco y negro.
La casa botella
¿Quien no se ha fijado en la gran cantidad de canciones que hablan de alcohol o botellas? Para esta gente (yo también), hay una casa ideal, la casa botella del parque Clinton Cove, New York.
Este parque es uno de tantos lugares fantásticos que no aparece en ninguna guía (ni la de National Geographic), y llegas de pura casualidad tras caminar por la vera del río Hudson (el de la parte oeste de NYC).
Esta botella la hizo Malcolm Cochran, y contiene un camarote del Queen Mary, que atracaba en este lugar cuando estaba operativo.
Y para todos los que desean vivir en esta casa:

