En la península ibérica hay una gran variedad de paisajes, y entre ellos hay uno que me llama poderosamente la atención, los desiertos. No se si sera porque me recuerdan a mi tierra natal, Canarias, o porque son totalmente diferentes al paisaje que suelo ver a diario en Asturias, pero para mí es todo un placer vagar por estos terrenos áridos, donde apenas sobreviven algunos arbustos.
El desierto de Monegros, ese que a muchos os sonará por el festival de música que se celebra en verano, es uno de estos lugares que tenía ganas de recorrer, a ver que encontraba. En realidad el clima es semi-desértico, con sequías crónicas, por lo que no es un desierto al estilo del Sáhara, si no más bien algo como las Bardenas Reales. No en vano dicen que los Monegros son unas Bardenas Reales más antiguas, y por tanto más erosinadas, y en unos cuantos siglos las Bardenas Reales tendrán un aspecto similar al de Monegros. Algo lógico debido a su proximidad y a que comparten una morfología similar.
