Cuenca, ciudad de la que todos oímos hablar, famosa por sus Casas Colgadas, patrimonio de la Humanidad, tiene mucho más que ofrecernos que unas casas con una situación poco habitual.
Empezaré por lo más evidente. Todo el casco antiguo de Cuenca está en lo alto de un cerro rocoso, flanqueada a un lado por el río Júcar y al otro por el río Huécar. Podemos perdernos por este laberinto de calles empedradas, siempre en cuesta, para descubrir algunos de los lugares más peculiares de Cuenca, como son la Senda del Hocino de Federico Muelas, el cristo del pasadizo, la plaza mayor, las cuevas de Fernando VII y por supuesto, las famosas Casas Colgadas, el reclamo de la ciudad.
