En estos primeros días de 2012 me acuerdo de hace poco más de un año, cuando estaba en Špindlerův Mlýn, un pequeño pueblo al norte de la República Checa, en la montañosa región de Krkonoše. A pocos kilómetros de Polonia y Alemania, esta zona es parque natural y reserva de la biosfera. Además, en ella se encuentra el monte más alto de la República Checa, el Sněžka, con sus escasos 1602 metros.
El viaje empezó en Praga, donde cogí un autobús de un tiempo pasado, que tras dos horas de viaje por carreteras cada vez más estrechas y cada vez más cubiertas de hielo nos dejó sanos y salvos en el centro del pequeño Špindlerův Mlýn, que con sus 1300 habitantes, es la población más importante de la zona. Con su escaso tamaño, el pueblo es muy acogedor, algo que también debió pensar Franz Kafka cuando estuvo viviendo aquí, aprovechando la estancia para escribir “El Castillo”.
